Google presentó este lunes su nueva pulsera de actividad avanzada, Google Fitbit Edge, un dispositivo diseñado como un punto intermedio entre las pulseras tradicionales de monitoreo de ejercicio y los relojes inteligentes, que incorpora mediciones preventivas de salud basadas en inteligencia artificial (IA) y una batería con hasta siete días de autonomía.
Estas funciones analizan patrones mensuales en segundo plano para identificar cambios en la presión arterial y, de forma pionera en un dispositivo de muñeca, estimar tendencias de resistencia a la insulina sin recurrir a agujas.
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Según explicó la compañía en una llamada con los medios, el análisis de resistencia a la insulina no depende de monitores continuos de glucosa (CGM) externos, sino del procesamiento algorítmico de los sensores del propio dispositivo.
Asimismo, la pulsera cuenta con sensor para realizar electrocardiogramas (ECG), sensor de temperatura cutánea y lector óptico de pulso.
No admite llamadas de voz
La alianza permitirá sincronizar datos con consentimiento de las usuarias para correlacionar fases del ciclo menstrual y etapas de la vida con el rendimiento físico y el descanso, además de impulsar proyectos de investigación médica centrados en salud femenina con herramientas de IA.
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Para lograrlo, el sistema emplea modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM) que cruzan señales de movimiento con el historial, la rutina y la ubicación del usuario para identificar deportes de raqueta, entrenamientos de fuerza o circuitos de intervalos (HIIT).
Los portavoces aclararon que el dispositivo carece de micrófono y altavoz, por lo que replica llamadas y avisos de texto pero no admite llamadas de voz directas ni pagos móviles sin contacto mediante el móvil o el reloj inteligente.