Cuidado con los paraísos creados con IA: miedo y desinformación en el turismo

Cuando el paraíso es falso: IA, miedo y desinformación en el turismo.Shutterstock

MADRID. La inteligencia artificial está transformando el turismo, generando falsas expectativas y desinformación. Un estudio revela cómo imágenes y relatos ficticios afectan la reputación y economía de destinos globales, poniendo en riesgo a turistas incautos.

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Una página de viajes promociona las Termas de Caracalla, una de las tantas atracciones turísticas de Roma, con una imagen que muestra a turistas bañándose en sus aguas rodeadas de imponentes columnas blancas. Se trataría de una estampa idílica, si no fuera porque la fotografía está generada por inteligencia artificial.

Cuando el paraíso es falso: IA, miedo y desinformación en el turismo.

Los contenidos sintéticos, las estafas y falsas informaciones de incidentes en un lugar que nunca han ocurrido son un peligro para el sector turístico desde el punto de vista económico y también reputacional, explica a EFE Hervé Lambert, experto en turismo y seguridad informática.

“En el sector del turismo el impacto de la desinformación es especialmente alto, porque la compra es emocional y urgente, y porque el viaje implica muchos datos sensibles”, señala Lambert.

Un estudio de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), que analizó falsedades sobre el turismo que han circulado en países como España, México o Colombia, concluyó que la mayoría de las afirmaciones engañosas sobre este tema tienen que ver con temas económicos.

Cuando el paraíso es falso: IA, miedo y desinformación en el turismo.

En Perú, dos turistas habían planeado hacer senderismo para visitar el Cañón Sagrado de Humantay, un enclave ficticio en los Andes peruanos que la inteligencia artificial había creado.

Un guía local escuchó los planes de la pareja, quienes le mostraron fotografías y la descripción del lugar, así como una guía de seguridad y equipamiento necesario que ChatGPT les había elaborado.

En la otra punta del globo, en Malasia, otra pareja condujo 300 kilómetros antes de descubrir que el teleférico que habían visto en un vídeo en redes sociales no existía.

Falsas expectativas

Para Lambert, las imágenes generadas con IA sobre destinos turísticos generan “falsas expectativas” sobre un lugar —lo que se traduce en malas reseñas o reclamaciones— o pueden “distorsionar la realidad de un destino”, con instantáneas artificiales de conflictos, inseguridades o eventos que nunca han ocurrido.

Cuando el paraíso es falso: IA, miedo y desinformación en el turismo.

Por ejemplo, en plena temporada alta, circuló en las redes sociales mexicanas un vídeo hecho con IA de olas de más de 30 metros en Cancún y Playa del Carmen.

“Esto afecta a la decisión de viajar y puede desviar flujos turísticos en poco tiempo”, argumenta.

También destacables son los engaños que usuarios de redes o incluso medios han difundido para desalentar la llegada de viajeros a puntos de especial interés turístico.

Así, la prensa británica se hizo eco el año pasado de la existencia en Benidorm (donde el 42,5 % de las personas que se alojan en hoteles proceden de Reino Unido) de bandas que drogaban a turistas de ese país, pese a que las autoridades locales no tienen constancia de ninguna denuncia de este tipo.

En Mallorca se han registrado casos donde los vecinos colocaban carteles en las calas más concurridas de la isla que advertían en inglés que la playa estaba cerrada o que había peligro de medusas.

Sin embargo, justo debajo, en catalán, se podía leer que era un engaño: “Playa abierta: No hay medusas ni turistas”.

También en un intento de frenar el flujo de turistas en la Costa del Sol, donde se registró récord de visitantes el año pasado, un viral mensaje en redes sociales afirmó falsamente que se habían contabilizado 1.500 ataques de tiburones en esas aguas.

La era de las redes sociales también ha abierto nuevas vías a los estafadores para alcanzar al mayor número de víctimas.

“La desinformación turística hoy no es solo “bulos”; muchas veces es la antesala de una estafa o el multiplicador que hace que el fraude escale rápido”, señala Hervé Lambert.

Este experto recuerda el fraude relámpago de ‘7 vuelos’, una supuesta agencia de viajes promocionada por varios influencers que fue clausurada después de que numerosos usuarios denunciasen no recibir los servicios contratados.

Ante esta coyuntura, Lambert apunta a que la solución debe darse por parte de los usuarios y las empresas.

Los primeros, señala, debe “adquirir ciertos hábitos” para reducir el riesgo en caer este tipo de engaños (verificar en fuentes oficiales, revisar la identidad de la empresa, etcétera), mientras que el sector turístico debe invertir en “transparencia y prevención” (como contar con canales oficiales o monitorizar su marca para detectar anuncios falsos que suplanten su identidad). EFE.

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