A 40 kilómetros de la ciudad de Pilar, Guzucuá ofrece un entorno privilegiado, rodeado de intensas vegetaciones y vastos humedales que invitan a respirar aire puro y disfrutar de la tranquilidad del interior del país.
El distrito fue fundado el 8 de diciembre de 1775 por Agustín Fernando Pinedo y es considerado una de las localidades más antiguas del departamento de Ñeembucú.
Su nombre proviene de la abundancia de ciervos de los pantanos que antiguamente habitaban la zona.
Uno de los principales atractivos históricos es el templo catolico Limpia Pura Concepción, cuya festividad se recuerda cada 8 de diciembre.
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El templo, de características franciscanas, fue construido en 1849 durante el gobierno de don Carlos Antonio López e inaugurado en 1854.
Según los antiguos pobladores, sus paredes fueron levantadas en adobe y estaqueo y el techo de Caranda´y que hasta ahora se conserva.
Cuenta con un corredor perimetral que rodea la estructura. En su interior se conservan antiguas imágenes talladas en madera, lo que convierte a la iglesia en un símbolo de profundo valor cultural y religioso, vinculado a la época de las misiones franciscanas.
Para llegar a Guzucuá se debe transitar por la ruta PY 04 General José Eduvigis Díaz hasta el kilómetro 40, donde se encuentra un desvío señalizado con un pórtico de bienvenida. Desde allí, se recorren aproximadamente cuatro kilómetros hasta el centro urbano.
Actualmente, la Municipalidad logró la construcción del pavimento de dos kilómetros del camino de acceso, con apoyo de la Itaipú Binacional.
El pavimento de cemento registra un avance del 80%, según informó el intendente Eutilio Riveros (PLRA), quien destacó que la mejora vial busca facilitar la llegada de visitantes.
En el ámbito natural, la Laguna Capilla se presenta como otro de los grandes atractivos. Este espejo de agua permite observar diversas especies de aves que habitan la zona, convirtiéndose en un sitio ideal para el avistamiento y el contacto con la naturaleza.
El jefe comunal adelantó que se proyecta la construcción de un mirador y el mejoramiento de la ribera, con el objetivo de consolidar a Guzucuá como un destino turístico obligado en Ñeembucú.
“Estamos concretando primero el mejoramiento de nuestro camino para que vengan los visitantes. También estamos capacitando a nuestra gente en gastronomía y atención al turista. Todo lo hacemos a pulmón, de acuerdo a nuestro presupuesto”, expresó Riveros.
Con una población de 1.393 habitantes, según datos del 2022, la mayoría de los pobladores se dedica a la agricultura y la ganadería.
Sin embargo, el turismo interno se perfila como una alternativa de desarrollo económico para la comunidad, especialmente en fechas como este feriado largo, que representa una oportunidad para redescubrir los destinos históricos y naturales del país.