Choquequirao es prácticamente una ciudad inca entre nubes que se alcanza a pie. A medio camino entre la cordillera de Vilcabamba y el cañón del río Apurímac, Choquequirao se revela como un viaje de caminata y altura: un sitio arqueológico inca de acceso exigente, con senderos, silencio y vistas que cambian a cada curva.
Está en el sur de Perú, en la región Cusco, sobre una loma elevada que mira hacia el valle del Apurímac. El punto de partida más habitual es Cusco: desde allí se viaja por ruta hasta el pueblo de Cachora (zona de Abancay) y se inicia el trekking. La ubicación, remota entre montañas, explica su atmósfera apartada y su ritmo propio.
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Qué hacer en Choquequirao: trekking, campamentos y miradores
La experiencia empieza antes de llegar: el camino baja hacia el río y vuelve a subir, atravesando cambios de piso ecológico, con tramos de sol abierto y otros de vegetación más húmeda.
Se suele caminar entre 3 y 5 días según tiempos y campamentos, con opción de arrieros y mulas para el equipo. Al amanecer y al atardecer, los miradores del recorrido ofrecen panorámicas amplias del cañón.
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Una vez en las terrazas, el conjunto se despliega por plataformas, escalinatas y plazas ceremoniales. La Plaza Principal y los sectores de recintos de piedra permiten entender la escala del asentamiento.
Entre los puntos más buscados están las célebres Terrazas de las Llamas, con figuras blancas incrustadas en muros, y los miradores naturales que enmarcan la arquitectura con cumbres andinas.
Cuándo viajar, clima y detalles que suman al viaje
La mejor época suele ser la estación seca (abril a octubre), con días más estables para caminar y noches frías en altura.
En temporada de lluvias (noviembre a marzo) el sendero puede volverse más resbaladizo y la humedad se intensifica en el campamento.
El sitio ronda los 3.000 metros de altitud, por lo que conviene planificar tiempos tranquilos.
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En el camino no es raro ver aves rapaces planeando sobre el cañón y, en zonas de vegetación, orquídeas y mariposas.
En Cachora y alrededores, la cocina de montaña acompaña la previa o el regreso con papas andinas, maíz, quinua y guisos reconfortantes, además de bebidas tradicionales como la chicha en pequeñas paradas del trayecto.