Oslo, arquitectura del futuro: de la Ópera al nuevo Munch y las pasarelas de Sørenga

Ópera de Oslo, sede de la Ópera y Ballet Nacional de Noruega.Shutterstock

A orillas del fiordo de Oslo, en el sudeste de Noruega, la capital se recorre como una postal contemporánea: agua, madera y vidrio en diálogo con una ciudad caminable. En el distrito de Bjørvika —el frente marítimo renovado— se concentran tres paradas que responden, sin decirlo, a la pregunta de qué hacer y qué lugares visitar en Oslo.

La Ópera de Oslo: una azotea para caminar sobre el fiordo

El edificio de la Ópera (Den Norske Opera & Ballett) funciona como mirador urbano. Su cubierta inclinada de mármol blanco invita a subir sin necesidad de entrada y a seguir, paso a paso, la línea del puerto.

Ópera de Oslo, sede de la Ópera y Ballet Nacional de Noruega.

Desde arriba se distinguen las islas del Oslofjord, las barcazas y el pulso de la costa.

Al atardecer, cuando la luz nórdica se estira, el paseo se vuelve un plan simple y fotogénico antes de cenar en la zona.

Munch: el museo vertical que mira la ciudad

A pocos minutos a pie aparece el nuevo Museo Munch (MUNCH), una torre junto al agua que guarda obras de Edvard Munch y una agenda de muestras temporarias.

Edificio del nuevo Museo Munch - Munchmuseet - en el distrito de Bjorvika en el paseo marítimo de Oslofjord, Noruega.

La visita se siente como un recorrido ascendente: salas amplias, vistas cambiantes y una terraza ideal para ubicar geográficamente Oslo, entre el centro y el fiordo.

Edificio del nuevo Museo Munch - Munchmuseet - en el distrito de Bjorvika en el paseo marítimo de Oslofjord, Noruega.

Vale alternar el interior con el paseo exterior por el muelle, donde la ciudad suma bibliotecas, cafés y bancos frente al agua.

Sørenga: el barrio flotante y el ritual del baño

Siguiendo el borde costero se llega a Sørenga, un conjunto de pasarelas y edificios sobre el agua con clima de verano incluso en una ciudad del norte.

Personas tomando el sol y nadando en la piscina de agua de mar de Sørenga en el puerto de Oslo durante un soleado día de verano.

El muelle de baños (Sørenga Sjøbad) propone nadar en el fiordo cuando el clima acompaña, o simplemente sentarse a mirar el movimiento de veleros.

Personas relajadas sentadas junto al mar en Sørenga, Oslo, Noruega.

Cerca, las saunas junto al agua suelen completar la experiencia escandinava: calor, descanso y una caminata de regreso por el puerto.

Datos útiles para planear el viaje

Cuándo viajar a Oslo: de mayo a agosto, con días largos y temperaturas suaves; septiembre suma aire fresco y menos gente; en invierno, abrigo y luz breve para planes culturales.

La gastronomía se disfruta en clave local con pescados y mariscos, panes de canela (skillingsboller), quesos como el brunost y buen café; para probar de todo, Mathallen reúne puestos y cocinas.

En el fiordo es común ver gaviotas y patos eider; y si se busca un respiro verde, Nordmarka queda a un corto trayecto desde el centro. Eventos como el Día Nacional de Noruega (17 de mayo) y festivales de música en verano suman movimiento a las calles y a la costanera.

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