Un océano más cálido cambia la circulación atmosférica
En términos generales, cuando El Niño se activa, el océano más cálido en el Pacífico central-oriental favorece más evaporación y convección (aire ascendente y formación de nubes) en zonas donde normalmente es menor. Ese “motor” altera la circulación de Walker (el intercambio este-oeste de aire en el trópico) y dispara ondas atmosféricas que se propagan hacia latitudes medias.
El resultado son “teleconexiones”: ajustes a distancia en los corredores de viento y en el transporte de humedad.
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Perú y Ecuador, entre las zonas más expuestas
Con ese mecanismo como base, los mapas climáticos históricos muestran un patrón repetido: la costa norte y central del Pacífico sudamericano suele volverse más lluviosa.
Por eso, si en 2026 se concreta un El Niño de intensidad moderada o fuerte, Ecuador y Perú aparecen entre los candidatos más claros a registrar precipitaciones por encima de lo normal, especialmente en temporada cálida, cuando el océano y la atmósfera están más acoplados.
No es solo “más lluvia”: también puede aumentar la frecuencia de eventos intensos por tormentas más eficientes en producir precipitación.
La cuenca del Plata también puede recibir más humedad
Más al sur y hacia el Atlántico, El Niño tiende a favorecer un chorro subtropical más activo y una ruta de tormentas que alimenta la cuenca del Plata.
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En años Niño, Uruguay, el sur de Brasil (en especial Rio Grande do Sul), Paraguay y el noreste/este de Argentina suelen mostrar mayor probabilidad de excesos de lluvia en primavera y verano, aunque con variabilidad.
La clave física es el aporte de humedad desde el Atlántico y el Amazonas, combinado con un patrón de vientos que facilita ascensos y tormentas organizadas en el centro-este del continente.
Por qué no todos los fenómenos El Niño producen el mismo efecto
No todos los fenómenos El Niño son iguales. Cuando el calentamiento se concentra más en el Pacífico central (a veces llamado “Modoki”), las teleconexiones pueden correrse y cambiar qué regiones reciben más lluvia.
Además, el Atlántico tropical, la temperatura del Atlántico Sur y la variabilidad interna de la atmósfera pueden amplificar o frenar la señal.
Más lluvia no significa más lluvia en todo el país
El Niño no significa que todo un país vaya a recibir más precipitaciones durante todo el año. El fenómeno aumenta o reduce la probabilidad de determinados patrones de lluvia, pero sus efectos dependen de la región, la estación y la intensidad que alcance.
Incluso dentro de un mismo país pueden darse situaciones opuestas: una región puede registrar excesos de lluvia mientras otra atraviesa un período más seco.
En Brasil, por ejemplo, las previsiones actuales apuntan a condiciones más secas y cálidas en el norte y oeste, mientras el sur podría recibir precipitaciones superiores a lo normal.
¿Qué puede pasar en Paraguay?
Paraguay forma parte de la cuenca del Plata, una de las regiones de Sudamérica donde El Niño suele favorecer una mayor frecuencia de precipitaciones por encima de lo normal, especialmente durante la primavera y el verano.
Para Paraguay, esto puede traducirse en mayor disponibilidad de agua, pero también en un aumento del riesgo de inundaciones, crecidas de los ríos, afectación de caminos y daños en cultivos cuando las lluvias son persistentes o muy intensas.
El exceso de humedad también puede favorecer problemas sanitarios y pérdidas en actividades agropecuarias.
Ante la previsión de un El Niño fuerte hacia finales de 2026, Paraguay ya figura entre los países que deben vigilar especialmente la evolución de las lluvias y el riesgo de inundaciones.
¿Dónde se concentraría el mayor riesgo de lluvias?
Entonces, en 2026, las regiones sudamericanas que merecen mayor atención por posibles precipitaciones superiores a lo normal asociadas con El Niño son Paraguay, Uruguay, el noreste y centro-este de Argentina y el sur de Brasil, además de Perú y Ecuador, donde el fenómeno puede favorecer episodios de lluvias especialmente intensas en la costa del Pacífico.
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Sin embargo, esto no significa que todos esos territorios vayan a tener un año excepcionalmente lluvioso. El impacto de El Niño no es uniforme y dependerá de su intensidad, de la época del año y de la interacción con otros patrones oceánicos y atmosféricos.