El estudio realizado por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), que pertenece a la Organización Mundial de la Salud (OMS), estimó el número de nuevos casos atribuibles a doce agentes infecciosos que se sabe que causan cáncer en los humanos, entre los que se incluyen virus, una bacteria y parásitos.
El virus de la hepatitis B se vinculó a unos 360.000 casos (2 %), el de Epstein-Barr (VEB) a 260.000 (1 %) y el de la hepatitis C a unos 160.000 casos (menos del 1%).
Los resultados ponen de relieve “el importante papel que puede desempeñar el control de las infecciones en la reducción de la carga mundial del cáncer”, destacó la investigadora del IARC y coautora del artículo Harriet Rumgay.
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Acceso desigual a la prevención y al tratamiento
A pesar de los avances en vacunación y cribado, los cánceres relacionados con infecciones “siguen siendo un importante reto mundial y su carga recae de forma desproporcionada sobre las poblaciones de los países de ingresos bajos y medios”.
Esos países representaron el 77 % de todos los casos de cáncer relacionados con infecciones, donde el acceso a la prevención y al tratamiento sigue siendo desigual.
África subsahariana presentó la proporción más elevada de todas las regiones, con una cuarta parte de todos los cánceres relacionados con infecciones, debido en gran medida a las elevadas tasas de cáncer asociado al VPH y el KSHV, agravada por el VIH.
En América Central y el Caribe, el 13 % de los cánceres diagnosticados en 2024 estuvo relacionado con infecciones y en Sudamérica el 12 %, mientras que en los países de Europa occidental ese porcentaje fue del 5.
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El virus de Epstein-Barr (VEB) es la cuarta causa infecciosa de cáncer a nivel mundial, por delante de la hepatitis C, lo que refleja la creciente evidencia de que el primero contribuye no solo al cáncer nasofaríngeo y a los linfomas, sino también a una parte de los cánceres gástricos.
Este análisis actualizado “muestra que el panorama de los cánceres relacionados con infecciones sigue evolucionando a medida que avanza la evidencia científica”, en palabras de Gary Clifford, coautor del estudio.
También pone de relieve en qué ámbitos las futuras inversiones en nuevas herramientas de prevención “podrían tener un mayor impacto”, especialmente en infecciones como la del VEB, para las que no hay vacunas eficaces.
La mayoría de los cánceres relacionados con infecciones pueden prevenirse con medidas como la vacunación, las pruebas de detección y el tratamiento, la prevención y la atención y los programas de cribado.
Sin embargo, estas intervenciones siguen sin utilizarse lo suficiente en muchas partes del mundo debido a las persistentes barreras financieras, políticas y del sistema sanitario, agregan los autores.