Como ministro de Hacienda vetó aumentos, como Presidente pidió subas para él, su gabinete y parlamentarios

Como ministro de Hacienda, Santiago Peña se mostró austero y a favor de que se respete el tope de 1,5% de déficit fiscal; pero como presidente de la República plantea un aumento salarial para él, para su gabinete, para los parlamentarios, que de nuevo elevarán el déficit por encima del límite legal.

Santiago Peña viajó ayer a Encarnación junto a miembros de su gabinete.
El presidente de la República recibirá, de aprobarse el proyecto de presupuesto 2024, un aumento salarial de G. 7 millones y los ministros de su gabinete G. 4 millones.Foto Gentileza

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El presidente de la República, Santiago Peña (ANR cartista), está mostrando una faceta totalmente contraria a la del economista y técnico que exhibía cuando se desempeñaba como ministro de Hacienda entre 2015 y 2017, durante el gobierno del entonces presidente de la República Horacio Cartes.

Peña, en ese periodo, se mostró siempre austero en el gasto público y en contra de los aumentos salariales, además, contrario a que se infle el presupuesto y partidario de cuidar el tope de déficit fiscal de 1,5% establecido en la Ley N° 5098 de Responsabilidad Fiscal.

En 2016, el Parlamento aprobó un proyecto de Ley de Presupuesto General de la Nación (PGN) para el ejercicio 2017, que incluía aumentos salariales para docentes, personal de blanco, de Salud y Clínicas, funcionarios de la ANDE, creaciones de cargos y otros gastos considerados superfluos que aumentarían el déficit.

Además, establecía un tope a la política monetaria al Banco Central del Paraguay (BCP) y la disminución de la emisión de bonos del Tesoro de US$ 558 millones a US$ 350 millones para el repago de la deuda pública.

“Lastimosamente, de alguna manera, la agenda del presupuesto fue secuestrada por una agenda política y hoy estamos sufriendo esa consecuencia”, afirmó en aquel entonces el ministro.

El ministro de Hacienda recomendó al presidente Cartes el veto del proyecto de ley para evitar el incremento del gasto rígido y éste aplicó la objeción total, hecho que posteriormente fue aceptado por el Congreso e hizo que en 2017 se repitiera la ejecución del presupuesto 2016.

Peña, cuando era candidato, sugirió a Abdo Benítez veto parcial

Luego, en diciembre de 2022, tras ganar las elecciones internas del Partido Colorado y convertirse en el candidato a la Presidencia de la República para el periodo 2023-2028, Peña sugirió al entonces presidente de la República, Mario Abdo Benítez (ANR), que aplique un veto parcial al proyecto de ley de presupuesto 2023.

El proyecto de presupuesto aprobado por el Congreso en plena campaña política de los diferentes partidos, incluía igualmente aumentos salariales, nivelaciones salariales, bonificaciones y creaciones de cargos, entre otros para la Universidad Nacional de Asunción (UNA), Salud, Mades, Corte Suprema de Justicia, Contraloría, Fiscalía, etec.

Abdo Benítez, tras evaluar con el Ministerio de Hacienda los efectos de un veto, decidió finalmente promulgar el proyecto de ley, que actualmente está en proceso de ejecución, restando aún la implementación de algunos beneficios salariales.

Santiago Peña se aumenta y pide también para parlamentarios

En una faceta más política, Peña, una vez que asumió la Presidencia, remitió a la consideración del Congreso el proyecto de ley de Presupuesto General de la Nación (PGN) para el ejercicio 2024, con promesas de austeridad. Sin embargo, previó un aumento salarial de entre G. 3 millones a G. 8 millones para él, para el vicepresidente de la República, los ministros de su gabinete, los viceministros, el presidente del BCP y otros cargos.

El martes 24 del presente mes, el mandatario le sumó una adenda al PGN 2024 y solicitó a la Comisión Bicameral de Presupuesto del Congreso que incluya un aumento salarial de G. 5 millones para los 125 parlamentarios.

A su regreso de Estados Unidos, el jueves pasado, el titular del Ejecutivo justificó su pedido argumentando que hace 10 años los legisladores no tienen un reajuste salarial y que por ello era muy importante que tuvieran “un pequeño reajuste”.

Peña, con estos pedidos de aumentos salariales, pisoteó no solo su promesa de austeridad, sino también violó su propia regla, ya que en su momento ordenó a los ministros y presidentes de entes que no acudan al Congreso a hacer lobby por más presupuesto.

Además, dio vía libre a que se aumentara de nuevo el déficit fiscal por encima del tope de 1,5% establecido en la ley de responsabilidad fiscal. Con el nuevo plan de convergencia, elaborado por el Ministerio de Economía y Finanzas (antes Ministerio de Hacienda), este año cerrará son saldo rojo de 4,1%, el año venidero 2,6%; el siguiente 1,9% y recién en 2026 se volver al límite legal.

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