Economía paraguaya en una posición cómoda en la región crecerá 3,8% este año, resalta Banco Mundial

La economía paraguaya crecerá en torno al 3,8% este año, tras un un repunte del 4,6% del 2023. El economista jefe del Banco Mundial resaltó que nuestro país está en situación cómoda frente a sus pares de la región, lo que le posiciona en un buen lugar para invertir. No obstante, resaltó que se debe invertir más educación para un mayor desarrollo y competitividad.

El economista del Banco Mundial resaltó que la economía paraguaya está en una buena posición, por lo que se destaca como un buen lugar para hacer negocios
El economista del Banco Mundial resaltó que la economía paraguaya está en una buena posición, por lo que se destaca como un buen lugar para hacer negocios

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Durante la presentación del informe “el ingrediente que falta para crecer”, el Banco Mundial dio a conocer sus proyecciones económicas para el mundo y para la región. El organismo proyecta un crecimiento económico del 3,8% para nuestro país, similar a la proyección oficial para el presente año.

Durante la conferencia de prensa William Maloney, economista jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe resaltó que Paraguay tendrá un cómodo crecimiento este año, tras haber crecido 4,6% en el 2023, que le deja en una buena posición en comparación al resto de países de la región, incluso de economías más grandes, lo que también le posiciona como un “buen lugar para hacer negocios”.

Invertir en la educación para mayor competitividad

De hecho la economía paraguaya será una de las más dinámicas este año al comparar con las proyecciones para los demás países.

Maloney añadió que el país seguirá desarrollando un fuerte sector agrícola y entre los desafíos parar un mayor desarrollo en el tiempo y asegurar la competitividad, es seguir invirtiendo más en la educación y capacitación, resaltó el economista del Banco Mundial.

Bajo crecimiento regional

El Banco Mundial prevé que el PIB regional se expandirá un 1,6% en 2024. Se espera un crecimiento del PIB de 2,7 y 2,6 para 2025 y 2026. Estas son las tasas más bajas en comparación con todas las demás regiones del mundo e insuficientes para impulsar la prosperidad.

Muchos hogares se encuentran bajo presión debido a que las transferencias sociales están disminuyendo y los salarios aún no se han recuperado a los niveles de prepandemia.

“El bajo nivel de crecimiento, de manera sostenida, no es sólo una estadística económica sino una barrera para el desarrollo. Se traduce en servicios públicos reducidos, menos oportunidades de empleo, salarios deprimidos y mayor pobreza y desigualdad. Cuando las economías se estancan, el potencial de su gente se ve limitado. Debemos actuar con decisión para ayudar a América Latina y el Caribe a romper con este ciclo”, dijo a su vez Carlos Felipe Jaramillo, vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.

¿Qué factores inciden en este bajo crecimiento?

Según los expertos del Banco Mundial, los factores detrás de estas cifras incluyen bajos niveles de inversión y consumo interno, altas tasas de interés y elevados déficits fiscales, la caída de los precios de las materias primas y la incertidumbre en las perspectivas de socios importantes como Estados Unidos, China, Europa y otros países del G7.

“Un escenario global adverso, marcado por tensiones geopolíticas, interrupciones en el transporte a través del Canal de Suez y el fenómeno de El Niño, podría perjudicar aún más las perspectivas regionales”, advirtieron durante la conferencia de prensa.

Inflación regional

Por otra parte, detallaron que la inflación regional, excluyendo Argentina y Venezuela, se sitúa en el 3,5%, frente al 5,7% en los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico).

Mencionaron que en la mayoría de los países, las expectativas inflacionarias siguen ancladas y se espera que los bancos centrales alcancen sus objetivos en 2024. Para capitalizar este progreso y reavivar las economías, la región debe abordar desafíos de larga data. Las reformas en infraestructura, educación y comercio son fundamentales para mejorar la productividad y la integración al mundo.

“A medida retrocede el impacto de la pandemia, las tasas de crecimiento de la región vuelven a los niveles de la década de 2010. Esto muestra que la región no ha abordado los problemas persistentes que bloquean su potencial, incluidos los bajos niveles de educación, infraestructura deficiente y altos costos de inversión, que también alimentan el descontento social”, dijo William Maloney.

“Una agenda que impulse el crecimiento aborda seriamente estas brechas. De lo contrario, la región quedará estancada y no podrá atraer inversiones ni aprovechar nuevas oportunidades, como la relocalización de industrias o la economía baja en carbono. La mejora de los sistemas de competencia debería ser parte de estas estrategias, lo que beneficiaría a los consumidores y las empresas”, advirtió el economista.

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