El viceministro de Minas y Energía, Mauricio Bejarano, destacó que Paraguay cuenta con un aliado estratégico fundamental: CAF -banco de desarrollo de América Latina y el Caribe-. Este organismo no solo financia los estudios de la plataforma de integración gasífera Mercosur y Chile, sino que también impulsa la segunda fase de armonización normativa.
Según el viceministro, los términos de referencia ya están en análisis para la contratación de expertos que diseñarán una nueva Ley de Hidrocarburos para nuestro país. Esta normativa busca sincronizar la seguridad jurídica del país con los estándares regionales para garantizar el desembolso de capital privado para el megaproyecto.
Defensa del tramo paraguayo
Aunque existen cinco rutas posibles bajo análisis en el memorándum de entendimiento firmado entre Brasil y Argentina, el Gobierno paraguayo defiende “a capa y espada” la opción que cruza su territorio. “Nosotros tenemos el mayor tramo, con aproximadamente 500 kilómetros, y ofrecemos ventajas competitivas inmejorables", aseguró Bejarano.
Entre estas facilidades, el viceministro resaltó que el gasoducto se construiría en paralelo a la Ruta Bioceánica, lo que elimina obstáculos medioambientales significativos al utilizar una franja de dominio ya intervenida.
Lea más: “Voces por nuestra región” analizará el impacto y potencial de las industrias creativas
Además, el terreno chaqueño, caracterizado por ser tierra llana sin presencia de montañas o cruces de ríos complejos, permitiría una ejecución mucho más rápida y económica que las opciones alternativas en Bolivia o el sur de Brasil.
Energía para la industria y la inteligencia artificial
El impacto económico proyectado es de más de US$ 2.000 millones en total, pero se estima que US$ 1.000 millones se invertirían directamente en suelo paraguayo si se llega a concretar este proyecto. Más allá del tránsito del energético —estimado en 30 millones de metros cúbicos diarios—, el objetivo es capturar parte de ese flujo para la industrialización nacional.
Bejarano vinculó la disponibilidad de gas natural con la atracción de inversiones de vanguardia, como los data centers para inteligencia artificial y criptominería, que demandan un consumo eléctrico exponencial.
Lea más: El CAF aprueba un préstamo de 550 millones de dólares para apoyar a Bolivia
Asimismo, el proyecto funcionaría como un catalizador para la exploración local. “Al abrir un mercado como el brasileño, incentivamos inversiones de US$ 200 millones para buscar nuestro propio gas, algo que antes no era viable por falta de mercado”, explicó.
Finalmente, el viceministro celebró que la CAF mantenga su apoyo a los hidrocarburos, considerando al gas natural como un combustible clave para la transición energética verde, alineándose con las recientes posturas de la Unión Europea.