Hogares en el Paraguay con mujeres como principal sustento alcanzan 34%

Imagen de una mujer trabajando en maquila.Freepik.es

La medición de los hogares donde una mujer es la principal aportante de ingresos permite observar cambios relevantes en la estructura económica y social de las familias. Este indicador capta el peso relativo del ingreso femenino dentro del hogar y refleja transformaciones vinculadas al mercado laboral, la participación económica de las mujeres y la dinámica de los ingresos familiares. A partir de una ordenación de mayor a menor de los ingresos de todos los perceptores en cada hogar, se identifica aquellos casos donde el ingreso de una mujer supera al del resto de los miembros, considerando distintos tipos de hogar.

De acuerdo con datos de Cepalstat, América Latina y el Caribe (ALC) muestra una tendencia sostenida al alza en más de dos décadas (2001-2024), en que las mujeres son el principal sustento de la casa. El promedio simple regional pasó de 27,7% a 35,8%, lo que representó un incremento absoluto de 8,1 puntos porcentuales.

En términos relativos, este aumento significó una expansión cercana al 29,2%, lo que evidencia un cambio estructural en la composición de los ingresos familiares. La trayectoria presenta una evolución progresiva, con algunos saltos más notorios a partir de 2010 y, con mayor intensidad, entre 2019 y 2020, cuando el indicador sube de 33,2% a 35,0%.

La dinámica coincide con la importante participación de las mujeres en actividades para la generación de recursos económicos realizadas en casa durante la pandemia.

En el caso de Paraguay, el comportamiento presenta una dinámica distinta, con mayor volatilidad en los primeros años y una tendencia más clara en el periodo reciente. El indicador pasó de 28,7% en 2001 a 34,0% en 2024, representando un aumento absoluto de 5,3 puntos porcentuales. En términos relativos, el crecimiento se situó en torno al 18,5%, por debajo del promedio regional, lo que sugiere un proceso de cambio más moderado.

Una mujer trabaja en home office acompañada por su perro en un ambiente relajado y acogedor.

Durante la primera década analizada, Paraguay alterna subas y bajas, tal como se puede observar en la infografía. Entre 2001 y 2004 se registra un incremento hasta 30,5%, seguido por ajustes a la baja en los años posteriores.

Entre 2007 y 2010 el indicador se mantiene por debajo de 29%, lo que marca un periodo de menor dinamismo en la participación del ingreso femenino como principal fuente del hogar. A partir de 2011 se observa una recuperación gradual, aunque sin una tendencia completamente consolidada.

El punto de inflexión se ubica en el tramo final de la serie. Desde 2019, Paraguay muestra un aumento más consistente, al pasar de 32,2% a 34,0% en 2024. El incremento de 1,8 puntos porcentuales en cinco años implica una variación relativa cercana al 6%.

Hogares donde una mujer es la principal aportante de ingresos

Este comportamiento coincide con un contexto regional reforzada en la crisis sanitaria, donde el rol económico de las mujeres adquiere mayor relevancia. A decir, en parte asociado a cambios en el empleo, la formalización y la diversificación de fuentes de ingreso dentro de los hogares.

Al comparar ambos casos, se observa que Paraguay inicia el periodo por encima del promedio regional en 2001, con una diferencia de 1 punto porcentual. Sin embargo, a lo largo del tiempo América Latina y el Caribe supera ese nivel inicial y amplía la brecha. En 2024, la región alcanza 35,8%, frente a 34,0% en Paraguay, lo que marca una diferencia de 1,8 puntos porcentuales. Este cambio refleja que el ritmo de expansión regional resulta más acelerado.

Finalmente, y a modo de remarcar, el aumento de hogares donde las mujeres son las principales aportantes de ingresos se vincula con una mayor participación femenina en el mercado laboral y con transformaciones en la estructura familiar. También responde a contextos donde los ingresos masculinos pierden peso relativo o donde las mujeres acceden a nuevas oportunidades económicas.

En este sentido, el indicador no solo refleja avances en términos de autonomía económica, sino también ajustes en la forma en que los hogares generan y distribuyen sus recursos.

La evidencia muestra que la región avanza de forma sostenida en esta dimensión, mientras que Paraguay presenta un proceso más gradual, con avances recientes que acortan parcialmente la distancia.

El seguimiento de este indicador permite comprender mejor la evolución de los ingresos familiares y su relación con cambios estructurales en la economía y la sociedad.

* Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones.

Lo
más leído
del día