La alta concentración de la actividad y desarrollo económico en pocas unidades territoriales fue una de las principales conclusiones presentadas por la economista Belén Servín durante el panel debate “El Estado de la Economía y el Desarrollo Económico en Paraguay”. En su exposición, la investigadora analizó las disparidades territoriales y los desafíos que enfrenta el país para avanzar hacia un desarrollo regional más equilibrado.
La actividad fue organizada por el Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (Cadep), en el marco del congreso “35 años de democracia: Economía, Sociedad y Estado en Paraguay”.
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Desarrollo territorial: más que crecimiento económico
En el inicio del debate, Servín explicó que el desarrollo territorial no debe entenderse únicamente como crecimiento económico o expansión del Producto Interno Bruto (PIB). Según la especialista, el desarrollo implica también transformaciones estructurales que mejoren la calidad de vida de la población, incorporando dimensiones económicas, sociales, culturales e institucionales.
Desde esta perspectiva, las diferencias entre territorios no solo responden a factores productivos, sino también a capacidades vinculadas a la innovación, la organización social, la calidad institucional y la posibilidad de definir estrategias propias de desarrollo.
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Cinco territorios generan más del 70% de la economía nacional
Servín afirmó que, según datos del PIB regional de 2023: el departamento Central representa el 28,5% del PIB nacional, la ciudad de Asunción aporta el 17,1%, el departamento de Alto Paraná genera el 15,4%, el departamento de Itapúa participa con el 6,4% y Caaguazú aporta el 5,9%. “Eso nos sugiere que más del 70% de la producción se encuentra concentrada en pocos territorios del país”, resaltó.
Por el contrario refirió que, departamentos como Caazapá, Ñeembucú y Alto Paraguay registran 1,5%, 0,9%, y 0,4% de participaciones, siendo estas significativamente menores dentro de la economía paraguaya.
Informalidad domina gran parte del país
Por otra parte, Servín refirió que las diferencias también se reflejan en el mercado laboral, siendo Asunción, Central y Alto Paraná los que presentan los mayores niveles de empleo formal y tasas de informalidad inferiores al promedio nacional. Sin embargo, refirió que en la mayoría de los demás departamentos predomina el empleo informal.
Agregó que, esto evidencia que las brechas territoriales no solamente están asociadas a la cantidad de empleo generado, sino también a su calidad.
Fuerte concentración de empresas en área metropolitana
A su vez dijo Servín que la estructura empresarial paraguaya también presenta una fuerte concentración territorial. De acuerdo con los datos que expuso resaltó que Central concentra el 33% de las empresas del país, Asunción reúne el 21% y Alto Paraná registra el 13%.
Aseguró que estos tres territorios acumulan aproximadamente el 67% de las empresas existentes en Paraguay. “La estructura empresarial nacional se sostiene principalmente sobre micro y pequeñas empresas, mientras que las medianas y grandes compañías tienen una participación mucho más reducida”, acotó la economista.
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Desigualdades también son sociales
Servín advirtió que el “PIB per cápita debe interpretarse con cautela” porque no refleja necesariamente el bienestar de la población ni la distribución efectiva de los ingresos”. Por ello a su investigación dijo que incorporó indicadores adicionales vinculados a pobreza, informalidad laboral y capital humano.
A partir de estas variables, afirmó que los departamentos mejor posicionados en términos de cohesión territorial son: Asunción, Boquerón, Central, Amambay y Presidente Hayes. Por el contrario, sostuvo que los departamentos como San Pedro, Concepción y Caazapá muestran mayores niveles de vulnerabilidad socioeconómica.
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Cinco regiones económicas diferenciadas
Uno de los aportes centrales de la presentación de Servín fue una regionalización económica-productiva que agrupa los departamentos según características comunes.
Dijo que la región metropolitana, integrada por Asunción y el departamento Central, presentan un alto nivel de desarrollo, una elevada diversificación económica, una mayor generación de empleo formal y menores niveles de vulnerabilidad social.
En cuanto a la región agroindustrial dinámica, dijo que la misma está compuesta por Alto Paraná, Itapúa, Caaguazú y Canindeyú y que los mismos se caracteriza por contar con una agricultura mecanizada, una agroindustria exportadora y en su mayoría un comercio fronterizo. Siendo su nivel de desarrollo clasificado entre medio y medio-alto.
Así también visualizó una región fronteriza de menor escala, integrada principalmente por Amambay y Ñeembucú, el cual posee actividades similares a la región agroindustrial, aunque con menor peso económico nacional.
Servín también presentó la región de economías en transición conformada por departamentos como Concepción, San Pedro, Cordillera, Paraguarí, Guairá, Caazapá y Misiones, territorio que presenta mayores niveles de pobreza, diversificación agrícola y convivencia entre sistemas productivos tradicionales y modernos.
Por último la investigadora representó la región occidental, integrada por Alto Paraguay, Boquerón y Presidente Hayes. “Aunque esta zona concentra apenas cerca del 3% de la población nacional, posee un importante potencial agropecuario y agroindustrial que podría impulsar su desarrollo futuro”, resaltó Servín.
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Desafíos para reducir brechas regionales
Finalmente la especialista identificó cuatro desafíos prioritarios para avanzar hacia un desarrollo territorial más equilibrado que son: promover inversiones y actividad económica en los territorios rezagados, impulsar una mayor diversificación productiva sostenible, fortalecer sectores estratégicos como la agricultura familiar, la manufactura y los servicios y reforzar las capacidades de gestión de los gobiernos departamentales y municipales.