La crecida sostenida del río Paraguay puso a prueba el sistema de protección de la ciudad de Pilar. Ante el avance de las aguas, el consorcio CTC cerró las compuertas en la desembocadura del cauce y en la zona de la compañía Yataity. Además, activó el bombeo y la derivación del agua hacia el río.
El consorcio CTC está conformado por las empresas Concret-Mix SA, Tecnoedil SA, Talavera Ortellado SA y Construpar SA y es responsable de la operación y el mantenimiento del sistema de motobombas del arroyo Ñeembucú.
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El río Paraguay alcanzó entre 5,60 y 5,70 metros en la costa de Pilar, mientras los técnicos monitorean los niveles y priorizan la protección de los barrios vulnerables. En este sector, la altura considerada normal es entre 3,5 a 4 metros.
La maniobra de CTC comenzó el domingo a las 17:00, cuando el nivel del río superó 5,50 metros, umbral establecido en el protocolo de operación para el cierre de las compuertas.
La medida busca impedir que el caudal del río Paraguay ingrese al sistema interno del arroyo Ñeembucú y comprometa las zonas bajas de la capital departamental.
El ingeniero Diego Gómez, representante del consorcio CTC, explicó que durante octubre el río Paraguay experimentó un incremento superior a los dos metros y medio, una situación que obligó a poner en funcionamiento los mecanismos previstos en el manual de operación y mantenimiento de la defensa costera.
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Según el profesional, el nivel alcanzado ya comenzaba a representar un riesgo para sectores vulnerables de Pilar, particularmente el barrio 12 de Octubre. Por ese motivo, se dispuso el cierre de las compuertas, tanto aguas arriba como aguas abajo del sistema del arroyo Ñeembucú.
Bombeo para reducir el nivel interno del agua
Tras el cierre de las estructuras, los operarios pusieron en marcha las motobombas para reducir el nivel del reservorio interno del arroyo. El objetivo operativo es bajar la cota de 51,50 a 50,50 metros, conforme a los parámetros de funcionamiento establecidos para el sistema.
El ingeniero Diego Gómez informó que, después de más de 15 horas de bombeo, se había conseguido reducir en más de 50 centímetros el nivel del agua en el sector interno. Las tareas continuarían hasta alcanzar la cota prevista.
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En paralelo, también fueron cerradas las compuertas de la estructura de derivación ubicada en la zona de Yataity. Desde el domingo, el canal de derivación comenzó a operar gradualmente para conducir hacia el río Paraguay el agua proveniente del arroyo Ñeembucú.
Según el profesional, el funcionamiento coordinado de estas estructuras resulta fundamental para mantener bajo control los niveles internos, especialmente cuando el río Paraguay presenta una altura superior a la del sistema de drenaje y dificulta la descarga natural del agua.
Técnicos realizan monitoreo permanente de las reglas de medición
El ingeniero Diego Gómez señaló que el consorcio realiza controles periódicos mediante reglas de medición instaladas en distintos puntos, tanto dentro del anillo de protección como en las zonas externas.
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Entre los sitios monitoreados mencionó la embocadura del canal de derivación, Caballero Paso, Valle Apúa, el puente sobre el camino a Medina y el puente de Paso Alambre.
De acuerdo con las mediciones realizadas antes y después del cierre de las compuertas, hasta las 6:30 de este lunes no se registraron variaciones en el nivel del agua en la zona de Valle Apúa, considerada uno de los sectores de interés por su comportamiento hidrológico.
En cambio, sí se constató una variación en el tramo de nivelación comprendido entre la estructura de derivación y la entrada al canal. En ese sector, el agua del arroyo debe ajustarse al nivel de ingreso al canal antes de continuar su recorrido hacia el río Paraguay.
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El comportamiento registrado en Valle Apúa representa un dato relevante para el seguimiento de la crecida, aunque las autoridades técnicas deberán mantener la vigilancia mientras persista el ascenso del cauce principal.
Una prueba para la defensa costera
Con el río Paraguay entre las cotas de 5,60 y 5,70 metros, la infraestructura de protección de Pilar enfrenta una de las situaciones más exigentes de su funcionamiento, en un contexto meteorológico que tampoco ofrece perspectivas alentadoras.
La defensa costera fue construida para reducir el riesgo de inundaciones provocadas por las crecidas del río Paraguay y del arroyo Ñeembucú.
Sin embargo, su eficacia en estas condiciones depende no solo de las estructuras físicas, sino también del funcionamiento de las compuertas, la capacidad de bombeo, la derivación de los caudales y el monitoreo permanente.
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La situación mantiene en alerta a los responsables de la operación, ante la necesidad de impedir que el agua avance hacia los barrios más expuestos de la ciudad.
Por ahora, el consorcio CTC asegura que el sistema se encuentra operando conforme al protocolo establecido. La evolución de los niveles del río Paraguay y del arroyo Ñeembucú será determinante para evaluar el comportamiento de la infraestructura durante los próximos días.
La principal preocupación es que el ascenso del río Paraguay continúe y se prolongue la presión sobre el sistema de protección.
En ese escenario, el control de los niveles internos y el funcionamiento sostenido de las motobombas serán claves para evitar que Pilar vuelva a sufrir inundaciones en sus zonas urbanas vulnerables.