La crecida del río Paraná impacta con fuerza a la ciudad de Cerrito, donde gran parte del casco urbano permanece bajo agua y cientos de familias enfrentan las consecuencias de la inundación.
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Hasta las 18:00 del sábado, el registro municipal contabilizaba 398 familias afectadas, 314 viviendas inundadas y 182 viviendas aisladas, según los datos proporcionados por la intendenta interina, Carlina Carballo (ANR).
El avance del agua obligó a numerosas familias a abandonar sus hogares, mientras otras permanecen aisladas en comunidades y sectores rurales. El panorama se agravó este domingo, cuando el nivel del Paraná volvió a subir aproximadamente 30 centímetros, aumentando la preocupación de los pobladores.
De acuerdo con la planilla municipal, los barrios más afectados por las evacuaciones son Aviación, con 67 familias; Obrero, con 62, además de 22 familias aisladas; Central, con 30 evacuados; Carrizalito, con 27; Norte-Oeste, con 19, y Norte-Este, con 11.

La situación también es crítica en las compañías y comunidades rurales. En Paso Tajy se reportan 66 personas aisladas; en Curuzú Ava, 70 aisladas y 40 inundadas, mientras que en Yrybucua hay otras 24 personas sin posibilidad de desplazarse normalmente por el avance del agua.
En Cerro Ñu se contabilizan 12 familias afectadas por la inundación. En Villa I, dos viviendas quedaron bajo agua; en Tacuruty se registran nueve viviendas afectadas, y en Sanja Rugua, otras seis, según el relevamiento municipal.
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Asistencia a damnificados es insuficiente
Hasta el momento, unas 160 familias recibieron kits de alimentos mediante la asistencia coordinada con la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) y la Gobernación de Ñeembucú.

Sin embargo, varios afectados cuestionan la cobertura de la ayuda y aseguran que los recursos distribuidos no son suficientes para atender la magnitud de la emergencia.
Los pobladores también señalaron que las carpas entregadas por la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), a través de su director, Luis Benítez, no alcanzan para todas las familias que necesitan un lugar donde refugiarse tras abandonar sus viviendas.
Ante la falta de recursos, algunos vecinos autoevacuados comenzaron a levantar refugios precarios con las carpas disponibles y se organizan para realizar una olla popular, con el objetivo de preparar alimentos comunitarios y compartirlos entre las personas damnificadas.
Un sector alto resiste el avance del agua
La inundación ya cubre gran parte de la ciudad. Por el momento, algunos de los puntos más elevados, entre ellos la iglesia, la sede de la Municipalidad y el centro de salud, permanecen fuera del alcance del agua.
La administración municipal continúa con el censo de las familias afectadas para ampliar la distribución de ayuda, en coordinación con las instituciones departamentales y nacionales.
Mientras tanto, los pobladores esperan que el nivel del río comience a descender en los próximos días.
Sin embargo, la nueva suba del río registrada durante la mañana de este domingo mantiene la incertidumbre y agrava las dificultades de quienes perdieron sus pertenencias, debieron abandonar sus hogares o permanecen aislados por la inundación.
