La falta de acceso a los depósitos, tarjetas de crédito y transferencias, como consecuencia de la resolución a Ueno Bank, podría generar un fuerte impacto en las finanzas de miles de familias y microempresas que dependen de esos recursos para cubrir sus gastos cotidianos.
Ante esta situación, la Cámara Industrial Paraguaya de Motocicletas y Automotores (CIPAMA) urgió al Banco Central del Paraguay (BCP) a acelerar la liberación de los fondos y pidió a otras entidades financieras recibir a los clientes afectados.
El presidente del gremio, Jorge Samaniego, manifestó su preocupación por las consecuencias sociales que puede generar la interrupción de las operaciones de la entidad y advirtió que numerosos usuarios utilizan sus cuentas como único medio para cobrar salarios, recibir transferencias y realizar compras.
Según indicó, alrededor del 97% de los depositantes estaría cubierto por el Fondo de Garantía de Depósitos del BCP. Sin embargo, advirtió que la ejecución de ese mecanismo puede tomar varias semanas, un plazo que resulta demasiado largo para quienes dependen de sus ingresos diarios.
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“Hay muchas familias y microempresas que viven al día a día, que van a parar o van a dejar de comer por 15, 20 o 30 días hasta que este fondo de cobertura del BCP tenga acciones”, expresó.
Ueno Bank: Piden adelantar los plazos del BCP
Samaniego sostuvo que las autoridades no deben limitarse a cumplir los plazos ordinarios previstos para el procedimiento, sino buscar mecanismos que permitan devolver los recursos a los afectados lo antes posible.
“Las instituciones tienen que funcionar. No pueden ceñirse a sus plazos y decir: ‘Tengo tres o cuatro semanas de plazo’. Al revés, exigimos que los plazos se cumplan inmediatamente o se adelanten. Hay que darle solución a estas familias que tienen su dinero trancado adentro”, reclamó.
El dirigente gremial consideró que la prioridad debe ser liberar la mayor cantidad posible de recursos del fondo de garantía y coordinar con las demás entidades financieras para que los clientes de ueno puedan continuar operando.
También pidió a los bancos recibir a los usuarios afectados, especialmente a quienes tienen una sola cuenta en la entidad y necesitan seguir recibiendo transferencias o el pago de sus salarios.
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Ahorros y deudas quedan inmovilizados
El titular de CIPAMA explicó que el problema no se limita a los depósitos que quedaron inmovilizados, sino que también puede afectar a personas que tienen simultáneamente ahorros y deudas con la entidad.
Como ejemplo, planteó el caso de un cliente que tiene una deuda de G. 10 millones en su tarjeta de crédito, pagadera en seis meses, pero que también acaba de cobrar G. 10 millones en su cuenta bancaria.
En ese escenario, explicó que el procedimiento podría compensar ambos montos, cancelando la deuda con el dinero depositado. Sin embargo, el usuario pierde la disponibilidad inmediata de los recursos que tenía previsto utilizar para sus gastos cotidianos.
“Vos pensabas pagar tu tarjeta en seis meses y tus 10 millones los querías hoy. Entonces ahí tu pasivo contra activo se netea y chau. ¿Qué va a pasar con tantas familias en estas circunstancias?”, cuestionó.
Advirtió que la situación puede afectar especialmente a los sectores de menores ingresos, que utilizan sus cuentas para operaciones básicas y no cuentan necesariamente con otros recursos financieros para afrontar la interrupción.
“Imaginate si es tu única cuenta bancaria la que tenés en ueno Bank. Te quiero enviar G. 100.000 para tu comida de hoy y no puedo. ¿Cómo vas a comer hoy?”, manifestó.
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Cuestionan reacción tardía del Banco Central
Samaniego también cuestionó la actuación del BCP y consideró que la situación de Ueno Bank debió abordarse antes de llegar al procedimiento de resolución.
Recordó que hubo denuncias sobre la entidad y sostuvo que la decisión adoptada por la banca matriz representa una respuesta tardía ante un problema que pudo haber sido atendido con anticipación.
“Esta acción del BCP de resolución de Ueno Bank es prácticamente aplicar paños fríos a sus propias ineficiencias. Hace tiempo que el Banco Central debió tomar algún tipo de acción para no llegar a este caso extremo que jamás debió suceder”, afirmó.
No obstante, aclaró que su preocupación no implica una desconfianza generalizada hacia el sistema financiero paraguayo, al que considera sólido. Por el contrario, insistió en que las demás entidades deben colaborar para absorber a los clientes que quedaron sin operatividad bancaria.
El dirigente recordó los problemas registrados durante la década de 1990, cuando varias entidades financieras quebraron, pero sostuvo que el escenario actual debe resolverse mediante una respuesta rápida y coordinada de las instituciones.
Finalmente, insistió en que la falta de disponibilidad de los depósitos puede trascender el problema de una entidad y convertirse en un golpe para el consumo y la economía nacional.
“Esto es quemarle al Paraguay, fundirle al ciudadano y causar un daño tremendo a la economía general y a las finanzas de millones de familias”, concluyó.