Ministerio de Economía contra la libertad individual y empresarial

El intento de crear el Ministerio de Economía en reemplazo del Ministerio de Hacienda responde a una serie de ideas contrarias a la libertad, pues, como dice el proyecto de ley, el nuevo órgano del Ejecutivo se encargará de formular y diseñar la planificación del desarrollo nacional.

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Considero de importancia para el futuro de nuestro país no caer en tentaciones colectivistas que, aparentemente beneficiosas, nos conducirán a calamidades. De buenas intenciones está hecho el camino al infierno.

Si de buenas intenciones vamos a referirnos, las mismas, en especial en el terreno de las políticas públicas, deben ser minuciosamente deliberadas a la luz de la filosofía, la economía, el derecho y la política, porque se necesita de la idea y acción correctas para suscitar resultados beneficiosos.

Los promotores de crear un Ministerio de Economía en reemplazo del Ministerio de Hacienda saben que tendrán a su disposición una herramienta poderosa. Es la planificación del desarrollo nacional, la sobrevaloración de la participación del Estado sobre el individuo. Personas, familias y empresas privadas estarán supeditadas de un modo u otro a lo que los tecnócratas de turno digan y exijan se lleve a cabo.

Diseñar la planificación del desarrollo nacional como dice el proyecto no es un tema menor. Las medidas de incentivo fiscal o monetario y otros, provenientes desde el gobierno de turno para hacer crecer la economía ciertamente podrán ser indicativos para el sector privado. Pero son de cumplimiento obligatorio para el sector público.

Y he ahí un problema. Esta aseveración no es garantía alguna para el sector privado. Por el contrario, es hacer entrar al zorro en el gallinero porque siendo el sector público de naturaleza coercitiva, entonces, las “sugerencias” no son tales, son una obligación a cumplir. Esta es la esencia del Estado y no podría ser de otro modo a menos que deje ser tal.

Y de esto se sabe y mucho desde la literatura política y económica así como en los hechos a nivel mundial. Desde el momento en que las directivas estatales ingresan en el sector privado y más en el sector de la economía como de la misma educación, lo que se tiene es el desplazamiento o relegamiento hacia un lado de la libertad de empresa o de los padres en el sector de la familia.

Esto es así y será de este modo pues la naturaleza estatal es de coerción y compulsión y crece sin limitación alguna, aun cuando esté supuestamente en manos de las “mejores y más buenas personas”.

Advertencia correcta

Fue Thomas Jefferson quien mejor lo expresó cuando dijo “el precio de la libertad es la eterna vigilancia”. Y vigilancia ¿a qué? Al poder del Estado que tenderá inexorablemente a crecer como el Leviatán de Hobbes. Es de tomar en cuenta a James Madison, otro de los padres fundadores de la gran nación norteamericana cuando dice: los hombres no son ángeles.

Precisamente, para evitar que la libertad de los individuos se encuentre a merced del poder es que se hizo la Constitución, pero no cualquier Constitución, sino aquella que se establece bajo el amparo y reparo de la vida, la libertad y la propiedad.

El mercado es cooperación social de los individuos participantes en sus quehaceres diarios. Pero, si el poder está cada vez más en manos del gobierno, se produce una restricción del mercado libre, una disminución del flujo de capitales que daña en particular a los más pobres.

Más mercado en libertad de cooperación entre sus miembros, mediante la división del trabajo pacífico y productivo, es el mejor antídoto para evitar las penurias propias del poder desorbitado y más si es administrado por la tecnocracia de los llamados expertos, esos que creen que saben más que sus prójimos, dispuestos a decidir por los demás sin su previo consentimiento.

Una economía -y me refiero desde luego a la privada, porque economía estatal es una contradicción en términos- podría por un breve lapso de tiempo elevar el Producto Interno Bruto (PIB) pero, como las variables de ahorro e inversión fueron alteradas artificialmente por la intromisión del Estado, aquel producto pronto caerá.

Y he aquí, seguidamente, algo que pocas veces se toma en cuenta. Habiendo caído el PIB se cree que fue debido a que no hubo suficiente intervención estatal, entonces lo que se tiene es la justificación para seguir con lo mismo, más intervención, más políticas estatales, con el resultado de encontrarnos finalmente en un verdadero círculo vicioso.

Sin embargo, en ese círculo vicioso en donde se van elevando cada vez más el intervencionismo de la economía mediante la planificación del desarrollo, como desean los que quieren un Ministerio de Economía, finalmente termina en la pérdida de la libertad de decidir, de ahorrar e invertir. Todo de ese modo se vuelve tan enmarañado de trámites, regulaciones, leyes y permisos que la libertad viene a ser reemplazada por la planificación.

A maximizarse

Considero que si el progreso económico es maximizado, entonces la libertad debe ser maximizada. Esta es una lección de la economía que no tiene objeción alguna. Por tanto, si la libertad debe ser maximizada para el logro de mejores condiciones de vida, entonces lo que debe ser minimizada es la coerción o, lo que es lo mismo, el aparato del cual proviene esa coerción y se llama Estado.

Esto no significa que el Estado no tenga funciones a cumplir. En efecto, si deseamos maximizar la libertad y minimizar la coerción, entonces los poderes del gobierno deben encontrarse limitados a la protección de las personas y la propiedad. Este es el único modo de salvaguardar a las personas de todo intento de tiranía ya sea provenga de la misma democracia, donde por cierto la tiranía puede darse y de hecho ocurre.

Lo que en el presente sabemos, por fortuna, es que la teoría de los derechos de propiedad ha sido comprobada. Y una de sus comprobaciones está en el campo del desarrollo económico. Para comprender mejor vemos que, si nosotros podemos expresar nuestras opiniones y decisiones, es porque también estamos dispuestos a respetar los derechos de los demás.

Esta es una regla de juego en lo atinente a los derechos civiles y políticos, de los que la economía forma parte y no es un comportamiento estanco como algunos creen. Es por eso que la propiedad privada y la libertad de elegir entre los recursos escasos que hacen la cooperación y el cálculo económico incrementa nuestras posibilidades de crear y comerciar más y mejores bienes y servicios.

Si como sociedad incrementamos el intercambio del mercado, entonces la creatividad, la innovación y el riesgo por producir más y mejor notablemente también se incrementarán.

Pero si el Estado inicia su avance en planificar el desarrollo, pues entonces es como el zorro puesto a vigilar el gallinero. Se reducirán las alternativas de libertad de acción y emprendimiento de los ciudadanos. La gente, más temprano que tarde, se dedicará a congraciarse con los burócratas y políticos de turno mediante prácticas que conllevan la desigualdad ante la ley de odiosos privilegios.

De esto y mucho saben los “empresaurios” ligados al poder político estatal, los que no son genuinos empresarios. La creación del Ministerio de Economía será el inicio de una política de acción gubernamental contra la libertad individual y empresarial.

Contra

Creación de Ministerio de Economía será el inicio de una política de acción gubernamental contra la libertad individual y empresarial.

Poderosa

Los promotores de crear un Ministerio de Economía en vez del Ministerio de Hacienda tendrán a su disposición una herramienta poderosa.

(*) Catedrático de materias jurídicas y económicas. Autor de los libros “Gobierno, justicia y libre mercado”; “Cartas sobre el liberalismo”; “La acreditación universitaria en Paraguay, sus defectos y virtudes” y otros como el recientemente publicado “Ensayos sobre la Libertad y la República”.

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