Cada 30 de junio se recuerda el Día de la Hotelería, fecha que da pie para medir el pulso del sector en nuestro país.
De acuerdo a la Dirección del Observatorio Turístico de la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur), el dinamismo del sector se consolidó fuertemente en enero de 2026, alcanzando un promedio de 80% de ocupación hotelera a nivel país, impulsado por las escapadas de verano y eventos corporativos.
Los registros estadísticos de esta Secretaría dan cuenta de que el auge responde al “gran cierre del año previo” en el que Paraguay registró un crecimiento del 91,24% en la llegada de turistas internacionales.
Evolución
El fenómeno es consecuencia en gran parte de la evolución del modelo de negocios, en especial en lo referido a la infraestructura inmobiliaria-hotelera que ha transformado no solo el paisaje urbano sino la forma en que se concibe el negocio de la hospitalidad.
Efecto expansivo
Este tipo de iniciativas, que tiene su epicentro en la capital, tiene su efecto expansivo en las nuevas zonas de crecimiento en el área metropolitana así como en ciudades de referencia en las cabeceras departamentales como Encarnación y Ciudad del Este, a las que se suma actualmente la chaqueña Nueva Asunción, que perfila hoteles con centros de convenciones de gran envergadura.
Impulso para inversiones
Por otro lado, nuestro país está en pleno proceso de impulso de proyectos de gran envergadura en el este del país. El caso más reciente es la evaluación de un nuevo complejo hotelero y centro internacional de convenciones en Ciudad del Este con capacidad de albergar hasta a 18.000 asistentes.
Catalizador
La hotelería actúa como uno de los catalizadores económicos más potentes para cualquier nación, transformándose en una industria con potencial de crecimiento a largo plazo.
Al abrir un hotel no solo se activa el alojamiento; de manera inmediata se dinamiza una cadena de valor local que beneficia directamente a proveedores de alimentos, artesanos, transportistas, guías de turismo y constructores logrando que el dinero ingresado irrigue directamente la economía de la comunidad anfitriona.