Del 5 al 9 de octubre, la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL) será sede de una nueva edición del Founders Bootcamp, una experiencia intensiva de cinco días dirigida a jóvenes de entre 15 y 23 años.
La promesa es concreta: terminar la semana sabiendo cómo pasar de una idea a algo que se pueda probar en el mundo real, y haberlo hecho de verdad al menos una vez.
El programa es impulsado por Lucía González, joven emprendedora española especializada en educación innovadora, en alianza con la USIL, y recoge las metodologías de innovación que se aplican con éxito en universidades y programas de emprendimiento en Europa.
¿Quiénes acompañan a los participantes?
Una de las claves de esta edición es con quiénes trabajan los jóvenes durante la semana.
El programa reúne a cuatro referentes del ecosistema emprendedor paraguayo, que participan como mentores y forman parte del panel ante el que los equipos presentan sus proyectos:
Giselle Ramírez — MIT Under 30. Fundadora de Más Money.
Mauricio Alfaro — Fundador de Garabato.
Ito Canillas — Fundador de Ecotran.
Riki Arias — Fundador de 23 Sports Marketing.
Para los participantes, esto significa algo poco habitual a los 15, 18 o 20 años: contrastar sus ideas con personas que ya construyeron empresas reales y recibir retroalimentación directa de ellas.
Una primera edición que dejó huella
La primera edición reunió a 17 jóvenes que vivieron la experiencia de principio a fin.
Muchos la describieron como inolvidable y de un valor que difícilmente encuentran en el aula: por primera vez tuvieron que enfrentarse a un problema sin respuesta escrita de antemano, salir a hablar con personas reales y defender sus decisiones.
Esa respuesta es la que motiva esta nueva convocatoria, ahora con 30 plazas.
“En tres palabras definiría mi experiencia en aprendizaje, ambición y muchísima creatividad. La verdad que es una experiencia inolvidable y es algo que no se pueden perder, entonces les invito a todos a participar porque vale totalmente la pena y lo mucho que te llevás después es increíble”, expresó Antonella D’Alessandro, participante de la primera edición.
¿Qué se lleva un joven de estos cinco días?
A diferencia de la educación tradicional, donde alguien explica y el alumno escucha, en el Founders Bootcamp el joven aprende haciendo. Y sale con cosas que puede reutilizar mucho después de octubre:
Autonomía: aprende a avanzar sin que nadie le diga cuál es la respuesta correcta.
Iniciativa: pasa de esperar instrucciones a proponer y mover una idea por sí mismo.
Exposición temprana: a los 15, 18 o 20 años ya se enfrenta a retos reales que muchos viven años más tarde.
Confianza: comprueba, con hechos, que es capaz de pasar de pensar a hacer.
Aprendizaje práctico: no memoriza emprendimiento; lo vive de principio a fin.
Comunicación: entrevista a personas que no conoce y presenta sus conclusiones ante un jurado.
Toma de decisiones: elige con información incompleta y bajo presión de tiempo, en equipo.
Orientación: empieza a descubrir qué le atrae y de qué es capaz mientras todavía define su futuro.
Futuro: se lleva una forma de empezar que le sirve para cualquier idea o proyecto que venga después.
Y, como cierre, un acceso real que pocos tienen a esa edad: presentar su proyecto ante fundadores como Giselle Ramírez, Mauricio Alfaro, Ito Canillas y Riki Arias, que dan retroalimentación directa.
“En cinco días, los jóvenes desarrollan cosas que normalmente toman años: aprenden a detectar un problema que valga la pena, a validarlo hablando con la gente, a crear algo y a defenderlo frente a emprendedores e inversores. No salen con la empresa de su vida montada, salen con algo más valioso: sabiendo cómo empezar y habiendo comprobado de qué son capaces”, explica González.
¿A quién está dirigido?
El bootcamp está pensado para tres perfiles de jóvenes: quienes sienten atracción por el emprendimiento y buscan una experiencia práctica más allá de lo académico; quienes están terminando el colegio o empezando la universidad y quieren descubrir su vocación a través de la acción; y estudiantes universitarios de cualquier carrera que quieran sumar iniciativa, criterio de negocio y capacidad de comunicación a su formación.
“No necesitan tener una idea de negocio ni experiencia previa. Lo que buscamos son jóvenes con curiosidad e iniciativa, con ganas de retarse y de descubrir de qué son capaces cuando dejan de pensar y empiezan a actuar”, señala González.
Una trayectoria que respalda el proyecto
González estudió LEINN (Liderazgo, Emprendimiento e Innovación) en España, una carrera universitaria pionera basada en el aprendizaje a través de proyectos reales.
Posteriormente trabajó en Farma Leaders Talento, una escuela de negocios orientada a la industria farmacéutica, donde lideró un evento con 350 asistentes y las principales empresas del sector en España.
“Todo lo que aprendí en España me demostró que la mejor educación es la que te pone a crear cosas reales desde el primer día. Paraguay tiene jóvenes con enorme potencial y familias que apuestan fuerte por la educación. Este bootcamp es una forma de acercarles un modelo que ya está dando resultados en Europa”, afirma.
Más info al +595984337770.