Miss Gordita: activismo en las pasarelas

Periodistas internacionales consideran que el concurso Miss Gordita, surgido en nuestro país, tiene un alto contenido social y político, lejos de fomentar la obesidad como muchos afirman.

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“Si tengo un noticiero y pongo a una presentadora con sobrepeso, ¿me vas a decir que estoy promoviendo la obesidad? Me parece absurdo eso”, reflexiona Manuel Rueda, corresponsal en Sudamérica para Univisión, en referencia al certamen de belleza Miss Gordita, que le cupo cubrir en mayo del año pasado.

Esto es en relación a una suerte de recelo que existe a nivel local sobre este concurso, que, lejos de apoyar el sobrepeso, lo que busca es la no discriminación de sus participantes, que ya bastante han tenido de prejuicio en sus vidas.

Como ya hemos dicho antes, su objetivo es ir en contra de estándares irreales de belleza y aterrizarlos en la realidad, pues en nuestro país más de la mitad de la población adulta tiene sobrepeso, según estadísticas del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social. “Es un concurso que fomenta la autoestima. La psicóloga les hablaba de tener confianza, de decir: 'Aquí voy yo' (…) Más que un concurso, me pareció como una actividad de superación personal”, prosigue Rueda en diálogo con este diario.

Admitió que, de buenas a primeras, le dio risa leer el titular sobre el mismo, por “la aparente contradicción que hay, como concurso de belleza y mujeres con sobrepeso, que parecen dos cosas que no combinan y al final te das cuenta que es una historia muy bonita”.

El colombiano destacó que veía felices a las concursantes, pese a que “para muchas de estas chicas era un reto que las vieran en traje de baño, por la vergüenza, pues el concurso les obliga a que desfilen frente a 200 personas en traje de baño. Lo que observé fue que motivaba a las concursantes y, sobre todo, no las estaban usando a manera de espectáculo de circo”.

“Como la noticia del concurso llegó a tantos lugares, hemos visto varios proyectos inspirados en nuestro mensaje. Mucha gente nos acusó acá en Paraguay de fomentar la obesidad, pero lo que muchos no saben es que el concepto de Miss Gordita causó revolución hasta dentro del mundo plus size”, dice Michael Beras, el ideólogo del evento.

De hecho, a ocho meses de la última edición del evento, la iniciativa sigue siendo noticia en varios países, como en el portal digital del conocido rotativo El Mundo, de España, o en la prestigiosa agencia internacional Vice.

Beras recuerda que no sólo en los medios fue el impacto. Desde de la aprobación hacia el concurso por parte de varias organizaciones por los derechos de la mujer en Europa y Estados Unidos hasta organizaciones de psicología y medicina como la Sociedad Europea de lucha contra la obesidad y la Asociación Española para el combate contra la discriminación, como así también la presencia del embajador francés en los ensayos de la final de la edición 2015.

El Gobierno de Bolivia compartió la noticia sobre el certamen en su pagina oficial contra la discriminación en 2014 y ese mismo año una senadora mexicana compartió la noticia. “Una página de Estados Unidos dedicada a la educación sugirió que se pueda estudiar en las escuelas y colegios sobre esta experiencia, ya que dicho país también tiene un alto índice de obesidad y así fomentar la autoestima”, señala.

En la percepción del español Santiago Carneri, excorresponsal de EFE y ahora fotógrafo freelance, la Miss Gordita puede definirse incluso como “una activista por los derechos humanos”, ya que cada participante se convierte en una activista contra la discriminación hacia las personas con sobrepeso u obesidad.

Continúa diciendo que “es muy valiente lo que hace la ganadora cada año, ya que se enfrenta a una legión de fanáticos gordofóbicos -porque todos somos parte de una sociedad con fobia a la gordura-, aunque seamos gordos nos odiamos a nosotros mismos porque nos han educado así y, con Miss Gordita, hay alguien que viene a decirnos que no tiene que ser así y eso choca bastante”.

Criticó que los medios locales den poca cabida a una iniciativa que surgió en Paraguay, considerando que medios importantes de todo el mundo arribaron a nuestro país, no para cubrir una elección presidencial sino para ver a las gorditas en la pasarela: “Periodistas de otros países que no vienen no para cubrir las elecciones gastaron plata para venir a cubrir Miss Gordita. Con todo el dinero que hay puesto en la feria de ganado de Mariano Roque Alonso y no tiene la cobertura que tiene el concurso. Creo que en los medios paraguayos no se le da espacio por el machismo, porque creen que una mujer con sobrepeso vale menos que una sin sobrepeso”, lamentó.

Carneri, quien cubre el evento desde 2014, considera que “Miss Gordita es la rebeldía de dejar concursar en apariencia física a personas que normalmente tienen vedado el acceso a la pasarela, el acceso a la moda, a poder comprar ropa de su talla o a no ser juzgada por su apariencia física”. Concluye diciendo que lo interesante del concurso es que “hay una intención política de defender el derecho de un gran grupo de personas que se ven afectadas por la discriminación en lo laboral, en lo político, que encima a veces son mujeres”.