El director turco Emin Alper, ganador del Oso de Plata Gran Premio del Jurado en esta 76º edición del Festival Internacional de Cine de Berlín por Salvation, aprovechó el estreno de su película en la Berlinale para declarar: “Salvation es una película sobre cómo una comunidad puede cometer crímenes terribles… Hoy presenciamos el genocidio que comete Israel en Gaza. Lo único que puede detener estos crímenes es una reacción contundente del mundo, pero hemos abandonado a Palestina”.
El cineasta sirio-palestino Abdallah Alkhatib, ganador del Premio a la Mejor Ópera Prima de la 76º edición de la Berlinale por Chronicles From the Siege, subió al escenario con la kufiyah al cuello y la bandera palestina en la mano y reconoció: “Algunas personas me han dicho que debería pensarlo dos veces antes de decir lo que voy a decir, porque soy un refugiado en Alemania y hay muchas líneas rojas. Pero no me importa”, y acusó al Gobierno alemán de ser “cómplice del genocidio cometido en Gaza por Israel”. “Palestina será libre y algún día tendremos un gran festival de cine en el corazón de Gaza”, anunció el realizador.
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El director mexicano Fernando Eimbcke, ganador del Premio del Jurado Ecuménico de la 76º edición de la Berlinale por su película Moscas, expresó: “Debo alzar mi voz y pido a todos los gobiernos y organizaciones que alcen sus voces también”. “Más de 17 mil niños han sido asesinados en Gaza en los últimos dos años”, denunció.
La realizadora libanesa Marie-Rose Osta, ganadora del Oso de Oro al mejor cortometraje por Someday a Child, dijo al recibir el premio: “En realidad, los niños de Gaza, de toda Palestina y de mi Líbano no tienen superpoderes que los protejan de las bombas israelíes”, y remató: “Ningún niño debería necesitar superpoderes para sobrevivir a un genocidio potenciado por el derecho de veto y el colapso del derecho internacional”.
La polémica con respecto a Palestina ha marcado esta 76ª edición del festival a partir de la rueda de prensa inaugural, que desató críticas al jurado, presidido por el cineasta alemán Wim Wenders, por evitar posicionarse al respecto. Wenders, respaldado casi inmediatamente por la directora del festival, Tricia Tuttle, prefirió desviar la atención hacia otro tema, reabriendo por enésima vez el recurrente debate acerca de si el cine debe mantenerse al margen de la política, o no.