El Festival Mundial del Arpa cerró con homenajes, composiciones propias y cruces musicales

Los Ídolos de Piribebuy llevaron al escenario del Teatro Municipal Ignacio A. Pane su repertorio de música popular paraguaya durante la noche de cierre de la 19ª edición del Festival Mundial del Arpa.Gentileza

La 19ª edición del Festival Mundial del Arpa en el Paraguay llegó a su fin el domingo 11 de octubre en el Teatro Municipal Ignacio A. Pane, con una programación que reunió distintas generaciones de intérpretes y maneras de entender el instrumento.

Homenajes a referentes del arpa paraguaya, composiciones propias, cruces musicales entre países y canciones arraigadas en la tradición popular dieron forma a una última noche que celebró la diversidad de este universo sonoro.

A lo largo de la jornada de domingo, seis propuestas recorrieron diferentes caminos. Desde el tributo de Francisco Giménez a Luis Bordón y Óscar Nelson Safuán hasta la presentación de Los Ídolos de Piribebuy, el programa enlazó la memoria musical del país con búsquedas personales y encuentros instrumentales que ampliaron el horizonte del arpa.

Francisco Giménez: el legado de los maestros

La noche comenzó con Francisco Giménez, acompañado por Domingo César Cords, Pedro Domínguez y Luisinho Bordón en guitarra, además de Cristian Fariña en teclado. Su repertorio puso en primer plano la memoria de dos figuras vinculadas a la historia del arpa paraguaya: Luis Bordón y Óscar Nelson Safuán.

Francisco Giménez sonríe mientras mira a Luisinho Bordón durante una presentación que rindió homenaje a referentes del arpa paraguaya.

“Arpa navideña” y “Dos maestros”, ambas composiciones de Giménez, abrieron un recorrido que rindió homenaje a estos referentes. La segunda pieza estuvo dedicada precisamente a Bordón y Safuán, mientras que el programa también incluyó “Pytumby jave”, de Safuán, y dos obras de Bordón: “Caballito andador” y “Canto de pajarito”.

El cierre llegó con “Al gran Luis Bordón”, de Rafael Giménez y Francisco Giménez. La selección convirtió la presentación en un reconocimiento a quienes contribuyeron a desarrollar y proyectar el instrumento, a través de obras que permanecen en el repertorio y dialogan con las nuevas generaciones de intérpretes.

Wuilmer López: el arpa como territorio propio

La presentación del colombiano Wuilmer López estuvo dedicada a un repertorio amplio, con predominio de composiciones propias. “Misterio”, “Enarmonía”, “Mi zapatoca”, “El endiablado”, “Sueños de ángel”, “Algeciras” y “Mar de bordones” integraron el programa, que también incluyó “La candelosa”, de Israel Romero.

Wuilmer López presentó un repertorio que combinó composiciones propias con obras del repertorio popular, en una actuación centrada en las posibilidades expresivas del arpa.

La sucesión de títulos permitió acercarse a distintas facetas del trabajo creativo de López, quien construyó buena parte de su propuesta a partir de sus propias composiciones. En lugar de apoyarse exclusivamente en piezas conocidas del repertorio popular, el arpista dedicó un espacio importante a presentar su música, dando cuenta de las posibilidades del instrumento como medio de expresión personal.

Pero también su programa incorporó un popurrí de Los Corraleros de Majagual, con “Tres puntá”, “Tres tigres”, “La adivinanza” y “La burrita”, a partir de obras de Juan Manuel Oviedo y Eliseo Herrera. Para el bis, López eligió “Tren lechero”, una de las piezas emblemáticas del repertorio del arpa paraguaya.

Malen López y Los Rodríguez: un encuentro de generaciones

Malen López compartió escenario con Los Rodríguez, en una formación integrada por Nelson Rodríguez en guitarra, Matías Rodríguez en percusión y Nathaly Anabel López Vera en voz. El repertorio combinó obras vinculadas a distintas tradiciones musicales latinoamericanas y paraguayas.

Malen López (arpa) y Nathaly Anabel López Vera compartieron escenario en una propuesta que reunió el arpa y la voz junto a Los Rodríguez.

“El vuelo del cóndor”, abrió la presentación, seguida por “Nelly”, de Eladio Martínez, y “Barrio Sajonia”, de Damasio Esquivel. El programa concluyó con “Sé que te perdí”, de Mauricio Cardozo Ocampo.

La propuesta puso en relación el arpa con la guitarra, la percusión y la voz, y reunió distintas formas de expresión alrededor de un instrumento que continúa encontrando intérpretes en nuevas generaciones. La elección de un repertorio que enlazó composiciones de diferentes procedencias también amplió el recorrido musical de la noche.

Lucía Shiomitsu y Naotoshi Takayama: el arpa sin fronteras

Uno de los recorridos más diversos de la jornada fue el de Lucía Shiomitsu y Naotoshi Takayama, quienes compartieron escenario con Atsumi y Keiko, también arpistas. La propuesta alternó distintas combinaciones instrumentales y repertorios que atravesaron la música paraguaya, otras tradiciones sudamericanas y una canción japonesa.

Naotoshi Takayama y Lucía Shiomitsu exploraron distintas sonoridades a través del diálogo entre el arpa, la guitarra y otros instrumentos durante la última noche del festival.

“Canto del arpa”, de Rubén Durán, y “Azucena del oriente”, de Enrique Samaniego, reunieron arpa y guitarra. Luego, “El otoño sentimental”, composición de Shiomitsu y Luis Sartor, incorporó el charango, mientras que “Río abierto”, de tradición boliviana, propuso un diálogo entre los vientos y el arpa.

El programa continuó con “Yguazú”, de Alfredo Rolando Ortiz, y amplió su horizonte con “Haru yo koi (Venga la primavera)”, de Yumi Matsutoya, en una interpretación que sumó arpa y zampoña. Más adelante, “Vamos amigos”, de Francisco Iglesia, reunió cuatro arpas y un cuatro, ampliando la formación sobre el escenario.

La presentación concluyó con “Lo mitã sapukái”, de Cristino Báez Monges, con arpa y guitarra. El recorrido mostró cómo el instrumento puede vincularse con diferentes sonoridades y tradiciones sin perder su lugar central, y cómo el encuentro entre músicos permite construir puentes entre culturas.

Lucía Shiomitsu, junto a las arpistas Atsumi y Keiko, protagonizó un encuentro musical que puso en diálogo distintas tradiciones y posibilidades del arpa.

Rolando Cristaldo: música y danza en escena

Rolando Cristaldo llegó acompañado por una gran banda. Su repertorio combinó obras del ámbito paraguayo con otras referencias musicales, e incorporó la danza en varios momentos.

La presentación comenzó con “Piririta”, de Alejandro Villamayor, y continuó con “Hijos del Sol” y “El minuto”, ambas composiciones de Cristaldo, acompañadas por bailarines. El programa incluyó también “Zorba el griego” y “Danza del colibrí”, de Lorenzo Leguizamón, que también contó con la participación de bailarines.

La propuesta integró el arpa a una formación con bajo, batería, guitarra y requinto, al tiempo que incorporó el movimiento como parte del lenguaje escénico. Así, la presentación amplió el protagonismo del instrumento hacia una experiencia en la que música y danza compartieron espacio.

Rolando Cristaldo presentó una propuesta que integró el arpa, otros instrumentos y la danza en el cierre de la 19ª edición del Festival Mundial del Arpa.

Los Ídolos de Piribebuy: la fuerza de la tradición popular

El cierre musical estuvo a cargo de Los Ídolos de Piribebuy, con Elías Balbuena en arpa, Aníbal Barrientos en primera voz y guitarra, Ernesto Otázo en segunda voz y guitarra, y José Barrientos en bajo eléctrico.

El conjunto presentó un repertorio arraigado en la música popular paraguaya, con canciones como “Te añoro Piribebuy”, “Che Kamba Resá Hũmí” y “Caballo jinetero”.

La selección continuó con “Tortolita Che reja”, “Ndouvei Che Tortolita”, “Karancho Pepo”, “Che Rubita Porãité”, “Yvotyma Oikó Ndehegui” y “9 de Diciembre”.

Los Ídolos de Piribebuy participaron de la última noche del festival con canciones arraigadas en la tradición popular paraguaya, acompañados por arpa, guitarras, voces y bajo eléctrico.

La presencia del conjunto aportó al cierre una mirada vinculada a la música popular y a las canciones que forman parte de la memoria colectiva. En su repertorio, el arpa convivió con las guitarras, las voces y el bajo eléctrico, dentro de una tradición que sigue encontrando intérpretes y públicos.

Un festival que mantiene abiertas las posibilidades del arpa

La última noche de la 19ª edición del Festival Mundial del Arpa reunió distintas maneras de acercarse al instrumento, ya sea desde el homenaje a sus grandes referentes y la interpretación de composiciones propias hasta los cruces con músicas de otras regiones y la presencia de la danza.

De esta manera, el programa ofreció un panorama de sus múltiples posibilidades en torno a la figura del arpa. En esa diversidad conviven la memoria de los maestros, la creatividad de quienes componen sus propias obras, el diálogo con otros instrumentos y la continuidad de una música popular que sigue pasando de una generación a otra.

Con esta programación, el festival cerró una nueva edición y volvió a poner en primer plano un instrumento que ocupa un lugar central en la identidad musical paraguaya, pero que también permanece abierto a nuevas búsquedas y encuentros.

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