El violento episodio ocurrió en la madrugada de este viernes, a las 01:45 aproximadamente, en una vivienda ubicada sobre la calle Julio Correa esquina Teniente 1º Arias, en el barrio Virgen de Fátima de esta capital departamental.
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Según el relato de las víctimas, mientras la familia descansaba, dos hombres ingresaron por la ventana del segundo piso, utilizando una escalera de madera, directamente a la habitación de Alan Josué González Viana (19).
Uno de los atacantes tenía un machete y el otro un cuchillo. Los maleantes se apoderaron de un celular Redmi Note 9 del joven, quien opuso resistencia y se peleó con ellos en su dormitorio.
En ese momento, el pastor evangélico Nicolás González Manzoni (60), se levantó con la intención de orar, pero escuchó la pelea en la habitación de su hijo.
Al ingresar, se sumó a la violenta pelea cuerpo a cuerpo con los delincuentes hasta que redujeron a uno de los atacantes. En ese momento, el segundo huyó con el celular del joven.
El aprehendido fue identificado como Helton Osmar Taboada Riveros (25), domiciliado en el barrio Remansito de Ciudad del Este. De su poder fue incautado un machete marca Imacasa, de aproximadamente 50 centímetros.
Tras una llamada al sistema 911, los agentes de la Policía Nacional acudieron al lugar y trasladaron al delincuente hasta la Subcomisaría 2ª, ubicada a 150 metros del lugar.
Sin embargo, la pesadilla no terminó ahí. Minutos después, cuando la familia se encontraba frente a la vivienda, dos desconocidos pasaron en motocicleta, regresaron y los apuntaron con un arma. Acto seguido, intentaron robar una motocicleta estacionada frente a la casa. Al no lograr su objetivo, escaparon.
Unos 30 minutos más tarde, los osados delincuentes, quienes al parecer seguían rondando por la zona, regresaron por tercera vez y efectuaron disparos contra la vivienda, cuando las víctimas se encontraban realizando la denuncia en la Subcomisaría 2ª.
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Los disparos fueron escuchados incluso por los propios agentes policiales, debido a la escasa distancia entre la subcomisaría y la vivienda atacada. Los uniformados se colocaron los chalecos antibalas, según las víctimas, y realizaron un rastrillaje por la zona, pero ya no localizaron a los atacantes.