Según relató, los policías a su cargo estaban realizando tareas de prevención cuando fueron interceptados por al menos 10 a 15 criminales encapuchados y fuertemente armados.
Aquino explicó que intentó con otro grupo de agentes acudir al sitio para apoyar a sus subalternos, pero fueron recibidos con disparos de armas de grueso calibre poco antes de llegar al lugar.
“Tratamos de llegar para apoyar a nuestro personal, pero lastimosamente no se pudo porque fuimos repelidos por disparos de armas de grueso calibre”, mencionó.
El jefe policial confirmó que uno de los agentes fue tomado como rehén por los asaltantes y que este pidió a sus camaradas no responder al ataque. Otros tres que se encontraban en la patrullera lograron parapetarse en una canaleta, al costado de la ruta PY06.
“Posteriormente, gracias a Dios fue liberado y no sufrió lesiones. Solamente presentaba rasguños porque fue esposado”, afirmó.
El comisario Aquino dijo que los delincuentes actuaron con una muy buena planificación, ya que previamente incendiaron dos vehículos en los accesos y en la huida lanzaron clavos miguelitos.
“Ellos ya prepararon todo para impedir que llegáramos rápidamente al lugar. Incluso incendiaron vehículos y dejaron obstáculos para dificultar la persecución”, explicó.
“Nos vimos sobrepasados”
Aquino admitió que los agentes se vieron ampliamente superados tanto en número como en armamento por la banda de asaltantes. “Hicimos lo que pudimos, pero era imposible enfrentarlos. Eran más de 15 o 20 personas y estaban fuertemente armados”, relató.