El hielo: el “ingrediente” más importante
No todo el hielo es igual. Para una buena margarita frozen:
- Hielo duro y reciente: evitá el hielo muy blanco con cristales por fuera; suele estar “quemado por el frío” y se rompe mal.
- Cubos pequeños o picados: se trituran más parejo que los cubos grandes. Si tu bandeja hace cubos grandes, ponelos en una bolsa y golpealos con un paño o rodillo antes de licuar.
- Mucho hielo: la mayoría usa poco. Para una copa, pensá en llenar el vaso de la licuadora de hielo hasta ¾ de su capacidad.
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Proporciones básicas que no fallan
Una fórmula sencilla para una margarita frozen clásica (1 trago grande):
- 60 mililitros de tequila
- 30 mililitros de licor de naranja (Triple Sec, Cointreau, etcétera)
- 30 mililitros de jugo de limón
- 15–20 mililitros de almíbar simple (agua + azúcar a partes iguales)
- Hielo hasta ¾ de la jarra
El azúcar del almíbar ayuda a que la mezcla quede más cremosa y no tan “hielito duro”.
El papel de la licuadora
La herramienta puede marcar la diferencia.
- Potencia: idealmente más de 500–600 W. Con menos potencia, trabajá en varias tandas pequeñas.
- Técnica: comenzá con golpes cortos (“pulse”) para romper el hielo y luego pasá a velocidad alta.
- Tiempo justo: si licuás demasiado, el hielo se derrite y la bebida queda líquida. Buscá una textura espesa, que se sostenga pero que aún pueda beberse con sorbo.
Un truco profesional: si al servir ves que la mezcla se separa (líquido abajo, hielo arriba), volvé a poner todo en la licuadora, agregá un poco más de hielo y licuá unos segundos más.
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Temperatura: enfriá todo antes
Cuanto más fríos estén los ingredientes, menos se derretirá el hielo mientras licuás.
- Guardá tequila, licor y jugo en la heladera una hora antes.
- Si podés, enfriá también los vasos y la jarra de la licuadora.
Esto ayuda a mantener la textura de nieve por más tiempo.
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Ajustes finales como un bartender
- Muy líquida: agregá más hielo y licuá brevemente.
- Muy espesa: añadí un chorrito de jugo o de licor y mezclá unos segundos.
- Sin cuerpo o “aguachenta”: subí un poco el almíbar; el azúcar da sensación más cremosa.
Para servir, llená el vaso hasta el borde, alisá la superficie con una cuchara y decorá con sal en el borde y una rodaja de lima.
Con buen hielo, una licuadora decente y estos pasos, la textura de nieve profesional deja de ser cosa de bar y se instala, por fin, en la cocina de casa.