Las autoridades de la República Islámica de Irán exhibieron también su firmeza en el plano interno, con la detención de tres figuras del campo reformista y la condena a seis años de prisión a la opositora y nobel de la paz Narges Mohammadi.
Tras una ronda de conversaciones el viernes en Omán, la primera desde la guerra de 12 días desencadenada en junio por Israel, Estados Unidos e Irán afirmaron querer proseguir el diálogo.
Pero el jefe de la diplomacia iraní, Abás Araqhchi, se preguntó el domingo por la “seriedad” de Estados Unidos para “entablar negociaciones reales”, durante una rueda de prensa a la que asistió la AFP.
Irán “evaluará el conjunto de señales y decidirá la continuación de las negociaciones”, afirmó.
Más tarde, el canciller iraní declaró que su país está en consultas con “socios estratégicos” —China y Rusia— sobre las conversaciones.
Teherán insiste en que solo quiere discutir su programa nuclear y que tiene derecho a desarrollar energía nuclear con fines civiles. Washington exige en cambio un acuerdo más amplio, que incluya limitar las capacidades balísticas del país y poner fin a su apoyo a grupos armados hostiles a Israel.
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“Peligro para la paz”
El jefe de la diplomacia israelí, Gideon Saar, denunció el domingo “el intento del régimen más extremo del mundo de obtener el arma más peligrosa del mundo” y consideró esto un “peligro para la paz”.
Araqchi reafirmó que Teherán no cederá a la exigencia de Trump de renunciar al enriquecimiento de uranio, “incluso si se nos impone una guerra”.
Indicó, sin dar más detalles, que la república islámica podría considerar “una serie de medidas de confianza respecto al programa nuclear”, a cambio del levantamiento de las sanciones internacionales que asfixian a la economía iraní.
El despliegue militar estadounidense en la región “no nos asusta”, declaró en referencia al grupo aeronaval estadounidense, con el portaaviones USS Abraham Lincoln, que fue enviado en enero al Golfo.
En las últimas semanas, Trump ha multiplicado las amenazas de intervención militar en Irán, primero como respuesta a la sangrienta represión contra el movimiento de protesta en enero y, después, para presionar a Teherán con el fin de alcanzar un acuerdo.
En caso de ataque, Irán ha amenazado con golpear las bases estadounidenses en la región y bloquear el estrecho de Ormuz, clave para el abastecimiento mundial de petróleo y gas natural.
Al cabo del diálogo en Omán, Trump se congratuló de las “muy buenas” conversaciones y afirmó que continuarían “a comienzos de la próxima semana”.
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“Largo camino”
Araqhchi también dijo haber convenido con Washington la continuación de las discusiones, aunque señaló que “todavía queda un largo camino por recorrer para establecer la confianza”.
Las potencias occidentales e Israel acusan a Irán de buscar dotarse del arma nuclear, algo que Teherán niega.
Teherán y Washington entablaron negociaciones el año pasado pero tropezaron con la cuestión del enriquecimiento de uranio y quedaron congeladas por la guerra de 12 días desencadenada en junio por un ataque israelí contra Irán, durante la cual Estados Unidos también bombardeó sitios nucleares iraníes.
Unas semanas después de la sangrienta represión de las manifestaciones antigubernamentales, las autoridades iraníes detuvieron el domingo a tres figuras reformistas, entre ellas la jefa de la coalición Frente Reformista de Irán, Azar Mansouri, informó la agencia Fars.
Fueron acusados de “atentar contra la unidad nacional” y “coordinación con la propaganda enemiga”, según la agencia.
Un tribunal iraní condenó además a seis años de prisión a Narges Mohammadi, ganadora del Nobel de la Paz en 2023, que había sido detenida en diciembre, poco antes del inicio del movimiento de protesta.
Según su abogado, Mostafa Nili, fue condenada por “reunión y connivencia con miras a cometer delitos” y se le prohibió salir del país durante dos años.
La activista de derechos humanos fue condenada en otra causa a un año y medio de prisión por “actividades de propaganda”, añadió el abogado. Según la ley iraní, las penas de prisión no son acumulables.
“Hay información que indica que su estado físico es profundamente preocupante”, indicó el domingo su fundación, al precisar que había puesto fin a una huelga de hambre de seis días.