El BID explicó, a través de su plataforma digital, que los fondos se destinarán a la creación de un nuevo registro social de hogares, “una herramienta de vanguardia que mejorará la asignación de los recursos públicos”.
“Este mecanismo garantiza una gestión más transparente, fortalece el sistema de transferencias directas y permite atender mejor a las familias al utilizar criterios técnicos para distribuir los recursos según sus necesidades, priorizando a los hogares más vulnerables”, señala el comunicado de prensa.
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Además, el nuevo registro social permitirá fortalecer “la capacidad de respuesta del Estado ante crisis imprevistas y disruptivas, como emergencias sanitarias, que requieren una atención inmediata”.
Este programa de ayuda beneficiará aproximadamente a un millón de personas en situación de pobreza y vulnerabilidad, indicó el BID.
El presidente del BID, Ilan Goldfajn, llegó a Bolivia a mediados de enero y comprometió un “paquete” financiero por hasta 4.500 millones de dólares que incluye créditos e inversión para apoyar al país andino en la estabilización de su economía con “crecimiento”.
Goldfajn destacó que el BID será “el puente de ayuda” para que Bolivia vaya al mundo y que el mundo llegue a Bolivia.
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, indicó que el paquete financiero anunciado se destinará a “obras”, “empleo, salud, educación, carreteras, infraestructuras, agua potable” y de riego, para la producción y para sectores como los comerciantes, artesanos, campesinos y emprendedores, entre otros.
El titular del BID también dijo que apoyará proyectos de Bolivia cuyos objetivos sean conectar energía con otros países de Suramérica para marcar un desarrollo energético.
Paz ya se reunió con Goldfajn en un viaje a Estados Unidos en octubre pasado, tras ganar la segunda vuelta presidencial.
La llegada del centrista Paz a la Presidencia abrió un nuevo ciclo político y económico en Bolivia tras dos décadas de gobiernos de izquierda, marcado por la apertura a la ayuda de organismos internacionales como el BID.