Las tierras raras son 17 elementos químicos esenciales para la industria electrónica, los vehículos eléctricos, los generadores eólicos, la robótica y la inteligencia artificial (IA).
Brasil posee la segunda mayor reserva de tierras raras del mundo, por detrás de China y delante de la India o Rusia. Estados Unidos busca reducir su dependencia de la producción china.
La transacción, financiada con 300 millones de dólares en efectivo y el resto en acciones, debería completarse en el tercer trimestre, una vez obtenidas las autorizaciones regulatorias. Fue presentada como una operación “estratégica”, la adquisición apunta a crear un líder mundial en el sector.
Este mediodía, la acción de USA Rare Earth se disparaba un 14,33% en la Bolsa de Nueva York.
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Amplio dominio de China
La minería de tierras raras está ampliamente dominada por China, pero el presidente estadounidense, Donald Trump, está decidido a garantizar la soberanía de Estados Unidos en este ámbito.
USA Rare Earth señaló que Serra Verde es el único operador fuera de Asia que produce a gran escala los cuatro elementos magnéticos que forman parte de la familia de las tierras raras, así como varios otros, como el itrio. Lo hace en su mina de Pela Ema, en el estado brasileño de Goiás.
Barbara Humpton, directora ejecutiva de USA Rare Earth, señaló en el comunicado que se trataba de una “etapa transformadora” para esta empresa estadounidense.
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Inversión de EE.UU. en Brasil
Un alto funcionario de la embajada de Estados Unidos en Brasil había indicado el 18 de marzo, bajo condición de anonimato, que Washington deseaba multiplicar las asociaciones en Brasil para diversificar su suministro de tierras raras, en un contexto de tensiones diplomáticas entre ambos países.
Ese mismo día se firmó en Sao Paulo un acuerdo de principio con el estado de Goiás, rico en tierras raras.
Según el diplomático estadounidense, Estados Unidos ya había invertido 600 millones de dólares en dos proyectos en Goiás y uno en el estado de Piauí.