El informe “Comprender la deuda climática de la riqueza extrema” publicado coincidiendo con la Conferencia sobre el Cambio Climático de Bonn, destaca cómo la crisis climática “es cada vez más también una crisis de concentración extrema de la riqueza”.
El documento sostiene que los marcos actuales de políticas climáticas se centran principalmente en las emisiones derivadas de la producción y el consumo, mientras que, en opinión de Greenpeace International, “pasan en gran medida por alto” las emisiones vinculadas a la propiedad del capital y a las carteras de inversión intensivas en carbono de las personas ultrarricas.
El estudio de la ONG estima que, en 2022, el 1 % más rico del mundo fue responsable de aproximadamente el 41 % de todas las emisiones asociadas a la propiedad de activos, es decir, las generadas por las empresas y las inversiones que posee.
En comparación, ese grupo fue responsable de aproximadamente el 16,5 % de las emisiones basadas en el consumo.
“La diferencia es considerable. Esto es importante porque, cuando hablamos de responsabilidad climática, también hablamos de posibles fuentes de financiación pública y de cómo se distribuyen los costes relacionados con el cambio climático”, afirmó en una rueda de prensa en Bonn Clara Thompson, responsable de campañas sobre justicia climática y fiscal de Greenpeace International.
Deuda climática
Al asignar un valor monetario a la responsabilidad climática de los ultrarricos, la ONG estima que un miembro promedio del grupo del 0,01 % más rico del mundo está asociado a una “deuda climática” basada en la propiedad de activos más de 130 veces superior a la de un miembro promedio del 10 % más rico.
La ONG define la deuda climática como los daños climáticos monetizados asociados a emisiones que exceden una cuota justa del presupuesto mundial de carbono restante compatible con una trayectoria de 1,5 °C.
Greenpeace sostiene que en 2022 las inversiones del 0,01 % más rico del mundo estuvieron asociadas a una deuda climática estimada en 992.000 millones de dólares. En comparación, la deuda climática basada en el consumo del 0,01 % más rico del mundo ascendió a 405.000 millones de dólares, según el estudio.
Riqueza y responsabilidad climática
La ONG afirma que la riqueza y la responsabilidad climática vinculada a la propiedad están concentradas en un número relativamente pequeño de países, mientras que muchos de los países más vulnerables al cambio climático y con mayores necesidades de financiación climática representan solo una pequeña parte de la riqueza mundial.
Argumenta que, a medida que se intensifican los impactos climáticos, como los daños causados por fenómenos meteorológicos extremos, inundaciones y sequías, la brecha entre las necesidades de financiación climática y los recursos efectivamente aportados sigue ampliándose.
Por ello la ONG sugiere en su informe que gravar los daños climáticos asociados a las emisiones derivadas de la propiedad de activos del 0,01 % más rico podría contribuir “significativamente” a cubrir las necesidades de financiación climática de los países en desarrollo, estimadas en al menos 1 billón de dólares anuales.