El desempleo en la mayor economía de América Latina también se redujo con respecto al mismo periodo de 2025, cuando llegó al 5,6 %, de acuerdo con los datos divulgados por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).
Ese descenso se debe principalmente a la creación de empleo en los sectores de la construcción y el transporte, así como en la administración pública.
No obstante, la tasa de informalidad se mantiene en niveles elevados, al situarse en el 37,5 % de la población ocupada, equivalente a 38,8 millones de trabajadores, frente al 37,8 % registrado entre mayo y julio de 2025.
Con todo, la población ocupada alcanzó en julio pasado su nivel más alto de la serie histórica, con 103,3 millones de trabajadores, casi un 1 % más respecto a hace un año.
Por otro lado, la población desocupada bajó cerca de un 5 %, hasta los 5,8 millones, en la misma comparación.
El ingreso real promedio de todos los trabajos fue de 3.762 reales (730 dólares / 630 euros al cambio de hoy), lo que equivale a un alza del 3,3 % interanual.
De esta forma, el mercado laboral brasileño se mantiene resiliente, a pesar del enfriamiento de la economía del país, golpeada por los elevados tipos oficiales de interés, actualmente en el 14 % anual.
La economía brasileña está en fase de desaceleración desde el año pasado, cuando avanzó un 2,3 % frente al 3,4 % reportado en 2024.
Para este 2026, año de elecciones presidenciales y legislativas, la última previsión del mercado financiero indica una expansión del producto interior bruto (PIB) todavía menor, ligeramente inferior al 2 %, según el Banco Central de Brasil.