Según la organización médica, el convoy transportaba asistencia humanitaria destinada a más de 5.000 civiles que viven en condiciones extremas y afrontan una grave escasez de alimentos, medicamentos y otros productos básicos.
La Red de Médicos de Sudán condenó el ataque, que atribuyó a las FAR, y denunció que forma parte de un "patrón recurrente de ataques contra convoyes de ayuda humanitaria internacional y de obstrucción de la entrega de asistencia a la población civil" afectada por el conflicto.
La organización advirtió de que los ataques contra operaciones humanitarias y la obstrucción de la llegada de ayuda destinada a civiles constituyen violaciones del derecho internacional humanitario y agravan una crisis humanitaria que ya se encuentra en una situación crítica.
La Red reclamó a la comunidad internacional, a Naciones Unidas y a las organizaciones humanitarias que adopten medidas para garantizar una entrega de ayuda "segura, sostenida y sin obstáculos" a la población civil en todo Sudán.
Asimismo, pidió ejercer presión sobre los dirigentes de las FAR para que cesen los ataques contra convoyes y trabajadores humanitarios y respeten el derecho internacional humanitario. También reclamó que los responsables de posibles violaciones rindan cuentas.
La guerra entre el Ejército sudanés y las FAR, que comenzó en abril de 2023, ha provocado una de las mayores crisis humanitarias del mundo, con millones de personas desplazadas y una grave inseguridad alimentaria en amplias zonas del país.