“La cifra de muertos ha alcanzado los 50, entre ellos 27 policías. Los heridos superan los 100, entre los que se encuentran algunos de gravedad, aunque no conocemos el número exacto de heridos graves”, declaró este lunes a EFE Ghulam Jaffar, un oficial de policía de Kohat, en la provincia paquistaní de Khyber Pakhtunkhwa.
El ataque fue reivindicado por el grupo Ittehadul Mujahideen, una milicia local vinculada al Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP) o los talibanes paquistaníes, liderada por el líder tribal y comandante militar Hafiz Gul Bahadur.
Según la Policía, el atacante suicida estampó un vehículo cargado de explosivos contra la zona cercana a una mezquita en el interior del complejo policial de Kohat, tras lo que unos siete hombre armados, entre ellos un tirador de precisión y varios atacantes suicidas, se infiltraron en el recinto.
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Tras el ataque, las fuerzas de seguridad y el grupo de atacantes se enfrentaron durante varias horas y al menos tres de ellos murieron.
Se trata del ataque más mortífero contra unas instalaciones policiales en la provincia desde el bombardeo de 2023 contra la mezquita de Peshawar, que causó más de 80 muertos.
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Khyber Pakhtunkhwa, fronteriza con Afganistán, es el epicentro de la ofensiva insurgente contra las fuerzas de seguridad de Pakistán, donde en los últimos años se ha recrudecido alarmantemente la violencia.
Islamabad acusa al Gobierno afgano de dar refugio y facilitar las operaciones a estas milicias que atentan contra sus instituciones, una acusación que Kabul niega rotundamente y que atribuye a los fallos de seguridad interna de Pakistán.