Lula, que busca su cuarto mandato, intenta contener el aumento de los precios de los combustibles en medio de un encarecimiento internacional del petróleo debido a la guerra en Medio Oriente.
El gobierno eliminó los impuestos a la gasolina durante 30 días. La medida se traduce un alivio de 0,89 reales (0,18 dólares) por litro.
El presidente enfrentará en las urnas el 25 de octubre a Flávio Bolsonaro, vencedor del primer turno con 47% de los votos, frente a 45% de Lula.
Durante la campaña, el hijo mayor del expresidente de ultraderecha Jair Bolsonaro (2019-2022) criticó repetidamente al gobierno por el costo de vida.
La medida de este viernes también amplía las subvenciones a los importadores de diésel, el combustible predominante en el transporte de carga brasileño. Es “un momento crítico para el abastecimiento”, indicó la presidencia en un comunicado.
El impacto fiscal de las exenciones será compensado por los “ingresos extraordinarios” de las exportaciones petroleras del país.
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De su lado, Flávio Bolsonaro calificó a su adversario como “irresponsable” y advirtió que el precio del diésel podría subir después de las elecciones.
La medida es una “bomba” de tiempo que Lula lanza “en los pies del consumidor”, dijo el senador durante un acto de campaña.
La inflación en Brasil subió 0,82% en septiembre, informó el viernes la autoridad estadística.
En el acumulado de los últimos 12 meses, el indicador se ubica en 4,58%, por encima de la banda oficial de tolerancia de entre 1,5 y 4,5%.