"El pueblo estadounidense ha hablado (...) Creo que esto va a marcar el inicio de una nueva era de las relaciones internacionales, ya que EE.UU. es una economía tan grande, tan importante y con tanta influencia", declaró Ramaphosa a los medios en Johannesburgo (norte) tras votar en las elecciones locales sudafricanas.
Según el mandatario, "es posible que el cambio en el liderazgo tanto de la Cámara de Representantes como del Senado traiga consigo algunos cambios".
"Siempre estamos dispuestos a mantener buenas relaciones con Estados Unidos. Como país, estamos comprometidos a ello, pero siempre decimos que somos una nación soberana, al igual que ellos, y que, como nación soberana, defenderemos nuestros propios intereses, tal y como ellos también deben hacer", aseveró Ramaphosa.
"Tenemos la esperanza de que, en el ámbito bilateral, haya un acercamiento de puntos de vista que nos permita encontrar un camino adecuado a seguir, tanto en materia geopolítica como en cuestiones comerciales y de inversión", concluyó el presidente sudafricano.
Ramaphosa lanzó este mensaje días después de la decisión de EE.UU. de excluir a Sudáfrica y Ruanda de la Ley de Crecimiento y Oportunidades para África (AGOA, en inglés), un programa de acceso comercial preferente para países de África Subsahariana, a partir del 1 de enero de 2027.
El representante estadounidense de Comercio, Jamieson Greer, informó este lunes de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, tomó esta decisión porque los dos países africanos están llevando a cabo prácticas "preocupantes y generalizadas" que incluyen "barreras que socavan el comercio y la inversión estadounidenses, así como acciones que representan una amenaza para la seguridad nacional y los intereses de política exterior de Estados Unidos en la región".
Trump firmó en febrero de 2025 una orden ejecutiva por la que cortaba la ayuda a Sudáfrica de manera indefinida, tras acusar a Pretoria de expropiar tierras y violar derechos humanos de los afrikáners (minoría blanca descendiente de colonos neerlandeses), en referencia a la polémica ley que el Gobierno sudafricano promulgó en 2025 y que facilita la expropiación de tierras por interés público.
En mayo de 2025, Washington ofreció el estatus de refugiado a la comunidad afrikáner, alegando que eran víctimas de discriminación e incluso de "genocidio", extremo que Sudáfrica niega rotundamente.
Desde entonces, las fricciones bilaterales no han hecho más que aumentar.