Qué es el síndrome de la cola flácida y por qué le pasa a los perros que nadan mucho

Perro en el agua.fongleon356

Después de un día de diversión en el agua, muchos perros pueden desarrollar un incómodo “síndrome de cola flácida”, un problema muscular que se agrava por la falta de cuidado. Conocé los signos y cómo prevenirlo.

Tras una jornada de playa, río o piscina, algunos perros vuelven a casa con un cambio llamativo: la cola cuelga sin fuerza, como “apagada”, y el animal puede mostrarse incómodo al sentarse o al intentar moverla.

Ese cuadro, conocido popularmente como síndrome de la cola flácida, suele corresponder a una afección llamada miopatía aguda de la cola, también descrita como cold tail o “cola fría”.

Un problema muscular, no un “capricho” de la cola

Aunque a primera vista parece un esguince o incluso un daño nervioso, lo más habitual es que se trate de una lesión por sobreesfuerzo de los músculos que controlan la base de la cola.

Perro en el agua.

La cola puede verse normal en reposo, pero el primer tercio queda rígido o levantado y el resto cae, o directamente cae desde la base.

En muchos casos hay dolor al tacto, el perro evita moverla, se lame la zona o adopta posturas para minimizar molestias.

Por qué aparece después de nadar (y no siempre)

La natación implica un trabajo continuo de estabilización del cuerpo; la cola funciona como timón y equilibrador.

Cuando un perro nada durante mucho tiempo, de forma intensa o sin estar habituado, esos músculos pueden fatigarse y lesionarse.

Perro en el agua.

El riesgo aumenta si el agua está fría, si el animal permanece mojado y expuesto al viento o si pasa de un periodo sedentario a una actividad exigente “de golpe”, algo común en vacaciones.

También puede desencadenarse tras ejercicio vigoroso en tierra (carreras largas, juegos repetitivos) o después de viajes en transportín que mantengan la cola en una postura poco natural, pero la asociación con el agua es frecuente.

Qué señales deben alertar

En la mayoría de los casos el cuadro aparece entre horas y uno o dos días tras la actividad.

Además de la cola caída, pueden observarse rigidez, quejidos, rechazo a sentarse o a que le toquen la zona, y a veces un aspecto abatido.

Es importante no confundirlo con problemas más serios: fracturas, heridas, infecciones de glándulas anales o alteraciones neurológicas pueden presentar signos parecidos.

Tratamiento y pronóstico

Suele ser un problema autolimitado, con mejoría en pocos días y recuperación completa en una o dos semanas, pero conviene consultar al veterinario para confirmar el diagnóstico y pautar manejo del dolor.

El tratamiento habitual incluye reposo, control de la actividad y, si corresponde, antiinflamatorios/analgésicos prescritos. No se recomienda automedicar ni forzar masajes intensos.

Cómo prevenirlo

La clave es la progresión: aumentar el tiempo de nado gradualmente, evitar sesiones largas si el perro no está entrenado, ofrecer descansos y reducir exposición a agua fría o viento. Secar bien al animal tras el baño y vigilar cualquier cambio en la cola ayuda a detectar el problema a tiempo.

Si la cola flácida se acompaña de fiebre, herida, pérdida marcada de sensibilidad, incapacidad para caminar o dolor intenso, la evaluación veterinaria debe ser urgente.

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