7 de junio de 2026

Cuando un perro choca con la mesa o un gato duda antes de saltar, no siempre es “la edad”. Las cataratas y otras causas de visión borrosa pueden avanzar en silencio. Qué señales vigilar y cómo acompañar, con criterios veterinarios y realistas.

En muchas casas, dar un hueso al perro sigue siendo un gesto de cariño. Pero incluso “un ratito para roer” puede acabar en atragantamiento, fracturas dentales u obstrucción intestinal. ¿Qué riesgos hay y qué opciones son más seguras?

Muchos cuidadores descubren los tipos de sangre felinos recién ante una urgencia. Pero en gatos, un grupo incompatible puede volver riesgosa una transfusión —o incluso una camada—. Saber si es A, B o AB ayuda a prevenir.


Si al acariciar a tu gato te queda “nieve” en la ropa, no siempre es falta de higiene. La caspa suele ser una pista sobre piel seca, hidratación insuficiente, ambiente o parásitos. Qué mirar —y cuándo consultar— sin alarmismo.

Ese aroma “a perro” que aparece al acariciarlo o cuando vuelve mojado no siempre es suciedad: a veces es piel que produce demasiada grasa, levaduras que se multiplican o una alergia silenciosa. Entender la seborrea ayuda a controlarlo con cuidado y criterio.