“Ya vino el cojinete reparado de Brasil del molino N° 1 y no anduvo otra vez. Ya van dos veces que se envió, pero lo traen y no anda”, expresó a este diario un vocero de los obreros de la planta de Villeta. La reparación debía costar G. 533.610.000, pero se encarecería por “inconvenientes que surgieron”.
Este molino viejo de la estatal debería estar produciendo cemento con el molino nuevo que hace poco Engineering (de Juan Andrés Campos Cervera) entregó a cementera, por US$ 12 millones. Sin embargo, esta máquina “nueva” también tiene muchos problemas y lo tienen que parar en la brevedad para hacer reparaciones de las placas, que están desgastadas. Por esta situación, los trabajadores temen que pare la producción en Villeta.
Se consultó al presidente de la INC, Ernesto Benítez, por qué la empresa contratada no está pudiendo reparar el viejo molino de la estatal y dijo que “hay una diferencia de radio en los bordes, de acuerdo a lo que muestra el plano”, y que “se está evaluando si puede o no existir una carga axial suficiente como para afectar durante el funcionamiento”.
En este sentido, dijo que hay otro cojinete que también se está reparando y que en último caso “se montará ese si este que tenemos acá no reúne las condiciones de seguridad necesarias”.
Se le preguntó en cuánto tiempo podría estar operando nuevamente y dijo que “si esta pieza está en condiciones, la semana que viene puede ponerse en marcha para hacer los ajustes que faltan al eje”.
El motor de este de molino viejo de la INC fue enviado a Vallemí, para que sea utilizado en la producción de esa planta. Sobre este tema, Benítez señaló: “Vamos a trasladar de vuelta el motor que está en Vallemí y con eso se completa. Pero para eso primero tenemos que saber cuál es el resultado de la evaluación que están haciendo los técnicos”, expresó.
La mayoría de los obreros que trabajan en Villeta cuestionan la administración de Benítez y piden la intervención de la Contraloría.