La sicóloga María Teresa Galeano comenta que fueron muy difíciles los dos años de virtualidad para los alumnos que terminan el colegio, así como para los que inician, sobre todo para los que comienzan a leer y escribir. Sin embargo, la vuelta a la presencialidad sin dudas fue un impacto positivo en lo académico y para el desarrollo emocional.
Las áreas más delicadas que afectó a los alumnos con la virtualidad durante la pandemia fueron el estado de ánimo al perder contacto físico y presencial con sus compañeros, ya que este aspecto tiene relevancia muy importante en el desarrollo del niño y adolescente; a los del último año les afectó más en el nivel académico, aunque los casos de ansiedad y depresión aumentaron de manera considerable por el impacto de no poder salir de casa, la falta de socialización, especialmente las tradicionales actividades como “último primer día” y otras que hacer al último año escolar.
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Sin embargo, explica la profesional, que este tiempo de separación de los amigos, de los compañeros, fortaleció más la relación, en algunos casos porque había como un vacío y utilizaban mucho la tecnología para sentirse cerca unos de otro. " Se dieron cuenta la importancia del otro en el crecimiento emocional”.
La vuelta a la presencialidad y su impacto positivo
“En el colegio los chicos comenzaron a prestar más atención, quieren hacer más actividades con sus compañeros, buscan hacer muchas actividades físicas, recreativas”.
Galeano agrega que gracias a estos aspectos positivos irán disminuyendo los cuadros de ansiedad y depresión a medida que tengan de vuelta el ritmo que tiene cualquier niño para crecer en un ambiente saludable.
Respecto a los docentes, que también fueron afectados en varios aspectos por la virtualidad y la vuelta a la presencialidad, indica que hay docentes que manejaron muy bien la tecnología y otros que pudieron captar muy bien la atención del alumno.
“El buen docente no es el que trasmite conocimiento, si no, el que te trasmite la capacidad de que el alumno quiera y le guste aprender” reflexiona la sicóloga y docente María Teresa Galeano.
“La presencialidad es lo mejor que le pudo pasar a los niños”
Nimia, madre de un alumno del pre-escolar, que debió realizar sus primeros pasos académicos de manera virtual, conocer a su primera maestra y los primeros compañeritos a través de una computadora, asegura que “la presencialidad es lo mejor que le pudo pasar a los niños del nivel inicial para su desarrollo académico y mental”.
“Arrancamos el “jardín” con la modalidad virtual, niño de 4, 5 años frente a la computadora, viendo a su profe hablarles, sin entender nada, sin prestar atención a nada de lo que les decía. Lastimosamente no aprendió nada, frustrante “jardín” sin emoción, sin experiencia en nada y cada vez menos niños en la conexión”, comenta.
Agrega que como padres de un niño alegre, acostumbrado a compartir con otros niños de su edad y emocionado por ir a la escuela, tuvieron que acudir a un sicólogo al ver a su pequeño con episodios de ansiedad por la falta de socialización con sus compañeritos durante el periodo escolar vía internet.
Sin embargo, la presencialidad les brindó todo lo que los alumnos necesitaban en todos los aspecto, asegura Nimia.
Si bien, arrancaron las clases con tapabocas y muchos cuidados, lo que no era demasiado normal, ya pudieron, por primera vez, compartir con sus profesoras y compañeros; actividades cotidianas como el recreo, invitarse la merienda o aprender juegos nuevos en grupo, lo que hacen al buen desarrollo de niño en esa etapa.
“Arrancamos con bombos y platillos el 11 de febrero. Nos , cuentan las profes que les costó con el comportamiento de cada niño al arrancar, cada uno tenía diferentes problemas de comportamiento, algunos con problemas de hasta para agarrar su lápiz, pero fueron adaptándose muy rápido. Ahora en agosto, mi hijo de 6 años, ya aprendió el abecedario, está aprendiendo a sumar, cuenta hasta 100, está aprendiendo inglés, todo esto sólo en el colegio, con mucha disciplina, educación, nuevos términos que aprende ahí”, cuenta una madre emocionada por ver el desarrollo de su hijo.
Agrega que en cuanto a enfermedades también tuvieron recaídas, pero que tanto los padres como los docentes tomaron las medidas correspondientes para salir adelante muy rápido y no tener que volver a la virtualidad.
De esta manera, los alumnos ya se encuentran realizando sus actividades escolares de manera normal, aún con cuidados, pero disfrutando de lo que implica esta etapa en lo académico y emocional.