En medio del debate sobre violencia de género y feminicidios, el concepto de “masculinidad positiva” comenzó a ganar espacio como una propuesta para repensar el rol de los hombres en la sociedad.
Según explicó el psicólogo Osvaldo González, se trata de una manera más saludable de entender lo que significa ser hombre, sin violencia, sin imposiciones culturales rígidas y con mayor capacidad emocional.
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“La masculinidad positiva, o nuevas masculinidades, propone una forma de ser hombre menos agresiva, más empática y más humana”, señaló el especialista a ABC 730 AM.
González explicó que en Paraguay persiste un modelo cultural muy marcado por el machismo, que asocia la masculinidad con dureza, control y superioridad sobre las mujeres. Ese esquema no solo perjudica a las mujeres, sino también a los propios hombres, según advirtió.
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“Frases como ‘los hombres no lloran’ o ‘un hombre tiene que aguantar todo’ hacen que muchos varones no expresen lo que sienten. Eso tiene consecuencias graves, incluso en la salud mental”, afirmó.
El rol de la educación en la sociedad
Para el psicólogo, el cambio debe empezar desde la infancia. Señaló que en las escuelas y en los hogares todavía se reproducen estereotipos que condicionan a niños y niñas desde muy temprano.
“Seguimos enseñando que los varones juegan con pelotas y las niñas con muñecas. En realidad, no hay juegos, tareas ni emociones que sean exclusivas de un sexo”, explicó.
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A su criterio, permitir que los niños desarrollen habilidades como el cuidado, la empatía y la expresión emocional es clave para formar adultos más equilibrados.
Expone fallas del sistema
González también abordó la relación entre masculinidades tóxicas y violencia contra las mujeres. Señaló que muchos casos extremos, como los feminicidios, están ligados a una visión de la pareja como propiedad.
“Un hombre con masculinidad negativa piensa ‘si no es mía, no será de nadie’. En cambio, una masculinidad positiva entiende que la pareja es una persona libre, no un objeto”, sostuvo.
El especialista advirtió además que en Paraguay existe una falta de respuesta efectiva del sistema ante las denuncias de violencia. Aseguró que muchas mujeres no se sienten protegidas cuando acuden a la Policía o a la Justicia, lo que genera miedo e impunidad.
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“No es solo un problema cultural, es un problema sistémico. Si no hay consecuencias reales, la violencia se repite”, afirmó.
Hombres más humanos, no menos hombres
Uno de los principales prejuicios en torno al concepto es la idea de que promueve “hacer más femenino” al hombre. González fue claro al respecto y señaló que “no se trata de eso. Se trata de que los hombres seamos más humanos. Seguir siendo hombres, pero sin violencia, sin miedo a sentir y sin necesidad de dominar”.
Recordó que la tasa de suicidios es mayor en hombres que en mujeres, en parte porque muchos varones no buscan ayuda ni hablan de su sufrimiento emocional.
“Aprender a pedir ayuda también es valentía”, remarcó.