Video: jóvenes convierten la ruta al aeropuerto de Pilar en pista de alto riesgo en dos ruedas

Jóvenes de Pilar realizan maniobras peligrosas en motocicletas camino al aeropuerto.

PILAR. Pobladores de este distrito denuncian que grupos de motociclistas realizan maniobras temerarias a plena luz del día sobre la circunvalación que conduce al aeropuerto Carlos Miguel Jiménez y al Puerto de Pilar. La falta de controles, la inacción institucional y el tránsito pesado convierten el trayecto en una bomba de tiempo. La Policía Nacional promete intervenir, pero desde la Municipalidad solo responden con silencio.

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La ruta de circunvalación que conecta con el Aeropuerto Carlos Miguel Jiménez y el Puerto de Pilar se ha transformado en un corredor de riesgo cotidiano.

Vecinos de distintos barrios alertan que, casi a diario y con mayor intensidad en horas de la tarde, grupos de jóvenes en motocicleta ocupan la calzada para realizar piruetas, “willis” o caballito y carreras improvisadas, poniendo en peligro sus propias vidas y las de terceros.

Las denuncias públicas se multiplicaron en los últimos días tras la circulación de videos en redes sociales. En ellos se observa a motociclistas desplazándose en grupo, levantando la rueda delantera, zigzagueando entre vehículos y desafiando normas básicas de tránsito.

No se trata de hechos aislados: los vecinos aseguran que es una práctica reiterada, con horarios y puntos previsibles, lo que agrava la sensación de abandono de las instituciones encargadas de la seguridad.

En el barrio Puerto Nuevo, uno de los sectores más afectados, los vecinos describen una rutina peligrosa. “El mismo grupo pasa todos los días, vienen de otros barrios a hacer su locura acá”, lamentó Pablino Ocampos, vecino de la zona.

La preocupación no es menor: el tramo es intensamente utilizado por camiones de carga, vehículos que se dirigen a puertos privados, al campamento de consorcios y al aeropuerto.

“Por acá circula mucho tránsito pesado. No queremos esperar a que ocurra una tragedia para recién reaccionar”, añadió.

La crítica vecinal apunta a la ausencia de controles preventivos. En una vía estratégica, con flujo mixto —camiones, autos particulares y motocicletas—, la falta de patrullaje visible y de fiscalización alimenta la impunidad.

“Las autoridades deben actuar de oficio: Policía, Fiscalía, Defensoría. No podemos naturalizar este peligro”, insistió Ocampos, sintetizando el reclamo de la comunidad.

Desde la Policía de Ñeembucú, la directora, comisario general Martina Trinidad, reconoció la gravedad del escenario y aseguró que se adoptarán medidas.

“Referente al último video, tomaremos intervención antes de lamentar una vida humana”, señaló. La jefa policial calificó de “irresponsable” la conducta de los jóvenes que realizan estas maniobras en rutas de alto tránsito.

La prevención efectiva exige presencia sostenida, controles coordinados y sanciones claras. Operativos esporádicos o anuncios sin seguimiento suelen diluirse frente a prácticas que ya se volvieron habituales.

El eslabón municipal tampoco aparece con claridad. Se intentó obtener la versión del director de Tránsito de la Municipalidad de Pilar, Julio Centurión, pero no respondió mensajes ni atendió llamadas. El silencio institucional resulta llamativo en un tema que involucra ordenamiento vial, educación y control urbano, competencias directas del municipio.

Más allá de responsabilidades puntuales, el problema desnuda una falla estructural: la ausencia de una política integral de seguridad vial. Educación, control, sanción y alternativas recreativas para jóvenes deberían articularse en un plan sostenido.

La ruta al aeropuerto y al puerto no puede ser un circuito de acrobacias.