IPS: asegurados denuncian “abandono” mientras la previsional presume mejoras

Farmacia del IPS en Ciudad del Este. En todos los servicios, los asegurados denuncian carencias y desabastecimiento. WILFRIDO BENITEZ

Mientras el IPS promociona avances edilicios en el Hospital Central y defienden su stock de medicamentos, los asegurados denuncian un estado de “abandono” sistemático. Según denuncias, el malestar crece ante la falta de fármacos, citas postergadas y esperas inhumanas. Los aportantes critican que las mejoras que presume el seguro social resultan insuficientes frente a una crisis de gestión que golpea la dignidad del paciente.

A pesar de los anuncios oficiales sobre el avance de obras en el Hospital Central del Instituto de Previsión Social (IPS) y, la defensa en la gestión de insumos con cifras del 90% en el stock de fármacos, los aportantes estallan contra la precariedad de los servicio del seguro social. Falta de medicamentos, turnos que parecen imposibles de conseguir y una infraestructura que califican de “derruida” contrastan con el discurso institucional.

Por un lado, la institución promociona un ambicioso plan de mejoramiento y optimización edilicia bajo la Licitación Pública Nacional Nº 87/24. Por otro, los asegurados -quienes sostienen el sistema con sus aportes mensuales- denuncian un estado de abandono que va mucho más allá de una pared descascarada.

Una queja que se vuelve constante

Denuncias constantes contra el IPS dan cuenta que el asegurado se siente abandonado. No son protestas aisladas, sino una larga cadena de reclamos que incluyen la falta crónica de medicamentos, obligando a los pacientes a costear de su bolsillo fármacos básicos; citas a largo plazo con demoras en la atención por varios meses, lo que obliga a muchos a recurrir a la medicina privada a pesar de estar aportando.

Obras en el Hospital Central del IPS.

Otra queja regular de los asegurados, es el trato inhumano en las esperas. Horas de fila desde la madrugada o en pasillos saturados para conseguir un número para atención mínima.

La realidad estructural

Mientras los pacientes lamentan la falta de insumos básicos, el IPS destaca el avance de sus obras de infraestructura. Según el jefe de Mantenimiento, Juan Penayo, los trabajos en el Hospital Central avanzan por etapas para no interrumpir el servicio.

Resumen de las obras en curso:

  • Urgencias: Se reporta un avance del 100% en la Unidad de Emergencias Médicas Adultos (UEMA) y Urgencias Pediátricas, con nuevas salas de espera y sistemas hidrosanitarios.
  • Internación y Especialidades: El cuarto piso registra un 90% de avance, el sexto un 85% y el servicio de Anatomía Patológica un 80%.
  • Servicios Críticos: El Laboratorio de Urgencias está al 90% y la Sala de Partos al 70%.

Si bien estas mejoras son necesarias, para el asegurado promedio el problema es de gestión y dignidad. “De nada sirve tener un piso nuevo si no hay una pastilla de Enalapril o si el turno me lo dan para el año que viene”, lamentó Juana Recalde, quien se comunicó con ABC para denunciar que realiza a diario llamadas de hasta dos horas al call center del IPS buscando un turno para cardiología.

Reclamos similares resuena en todas las redes sociales y en las puertas del Hospital Central, hasta donde llegan pacientes de diversos rincones del país, debido a la falta de servicios en el interior.

Call Center IPS

Elena Cáceres contó que desde hace meses no puede retirar los fármacos para su padre, un jubilado titular del IPS. “En la farmacia de la Clínica 12 de Junio y no hay Dabigatrán por segundo mes consecutivo. No hay Citicolina ni Quetiapina, también desde hace dos meses y, desde hace cuatro meses que no proveen Serenoa”, lamentó.

La interrupción de estas drogas puede tener consecuencias severas, como el riesgo de trombosis (en el caso del Dabigatrán) o descompensaciones psiquiátricas (en el caso de la Quetiapina).

Próximas etapas

La previsional anunció que los trabajos en la torre principal finalizarán a finales de febrero, para luego pasar a la optimización de la Cocina, Cirugía General y Pediatría.

Sin embargo, el desafío del Consejo de Administración liderado por el doctor Jorge Brítez, no es solo terminar de pintar paredes o arreglar baños, sino responder a la denuncia de los aportantes que ven cómo su dinero se diluye en una burocracia que, a menudo, parece ignorar sus necesidades más urgentes. La infraestructura es solo el cascarón; el sistema de salud del IPS sigue operando bajo el signo de la precariedad y la desesperación de sus dueños legítimos: los trabajadores paraguayos.

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