Video: monseñor Valenzuela se sube a la calesita y emociona en la redes

Monseñor Ricardo Valenzuela se divierte como un niño en la tradicional calesita.

El obispo de Caacupé, monseñor Ricardo Valenzuela, protagonizó un momento inesperado durante la fiesta patronal en Valenzuela. Se lo vio disfrutando de la tradicional calesita, acompañado del apreciado pa’i Modesto Martínez.

En una imagen que mezcló ternura, sorpresa y cercanía con la gente, el obispo de la Diócesis de Caacupé, Mons. Ricardo Valenzuela se convirtió en protagonista inesperado de la fiesta patronal en honor a San José, protector espiritual de la comunidad católica de la ciudad de Valenzuela, departamento de Cordillera.

En medio del ambiente festivo, rodeado de familias, niños y música tradicional, monseñor dejó de lado el protocolo y se permitió simplemente disfrutar. Junto al párroco de Valenzuela, presbítero Modesto Martínez, fue visto en el parque de diversiones, donde decidió subir a la clásica calesita que cada año se instala como parte esencial de estas celebraciones.

No fue un gesto menor. El obispo eligió uno de los camioncitos colgantes del juego y, entre risas y miradas cómplices de los presentes, dio una vuelta que, rápidamente, se volvió símbolo del espíritu de la jornada. Algunos lo miraban con asombro, otros con emoción, y muchos no tardaron en sacar sus celulares para registrar el momento que, en cuestión de minutos, recorrió grupos de mensajería rápida y redes sociales.

Encontrar alegría en lo cotidiano

La escena, tan sencilla como poderosa, parecía resumir algo más profundo: la capacidad de encontrar alegría en lo cotidiano. Para quienes lo conocen, no resultó del todo extraño.

Monseñor Valenzuela ha sabido ganarse el cariño de la gente precisamente por esa forma tan suya de vivir, por su gran carisma: cercano, espontáneo, sin miedo a mezclarse con la comunidad. No es raro verlo en una cancha, compartiendo con jóvenes, pateando penales o enseñando, entre risas, cómo se chuta.

Sin embargo, esta vez el contexto le dio un significado especial. Su presencia activa y sonriente en medio de la fiesta fue interpretada por muchos como un verdadero mensaje de vida. No hizo falta decir nada: su vuelta en la calesita habló por sí sola.

Fiestas patronales

Las fiestas patronales en el interior del país tienen ese encanto particular que combina lo religioso con lo popular. Juegos como la calesita, la ruleta o la tradicional “chica grande” no son solo entretenimiento: son parte de una memoria colectiva, de encuentros familiares y de la identidad de cada comunidad. Sin ellos, muchos coinciden, la fiesta pierde parte de su brillo.

Por eso, la imagen de monseñor subido a la calesita no solo arrancó sonrisas, sino que también reforzó ese sentido de pertenencia. Fue, en cierta forma, una manera de decir que todos, sin importar el rol, pueden ser parte de la alegría compartida.

Al final, más que una anécdota pintoresca, lo vivido en Valenzuela dejó una postal difícil de olvidar: la de un obispo que eligió celebrar la vida de la forma más simple y auténtica posible, dando una vuelta en calesita como cuando era niño.

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