La representación estuvo a cargo del elenco “Pasión de Cristo”, que reunió a más de 100 actores en escena, quienes, con gran entrega y realismo, recrearon los últimos momentos de la vida de Jesús.
La primera parte de la obra se desarrolló en la escuela Brígido Báez, donde se escenificaron pasajes iniciales de la pasión, captando la atención y el recogimiento de los presentes.
Posteriormente, la puesta en escena continuó a lo largo de un recorrido de aproximadamente dos kilómetros, donde los participantes acompañaron cada estación, reviviendo paso a paso el camino hacia el Calvario.
El recorrido culminó en el emblemático Kurusu Cerro, donde se llevó a cabo la escena de la crucifixión de Jesús, uno de los momentos más impactantes y emotivos de la jornada.
En ese punto, el silencio y la contemplación se apoderaron de los presentes, muchos de los cuales no pudieron ocultar la emoción ante la intensidad de la representación.
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Importante participación de familias y jóvenes
Familias enteras, jóvenes y adultos mayores llegaron desde distintos puntos para participar de esta manifestación religiosa que, año tras año, crece en organización y convocatoria.
Los asistentes destacaron el compromiso del elenco y de toda la comunidad, que trabajó intensamente para ofrecer una puesta en escena cargada de fe, sacrificio y mensaje de esperanza.
Alcides Candia, uno de los organizadores del elenco “Pasión de Cristo”, expresó su emoción y orgullo al ver cómo la tradición se mantiene viva en Atyrá. Durante la jornada, miles de personas acompañaron el recorrido y la representación, mostrando su devoción y admiración por el esfuerzo de los actores que dieron vida a cada escena de la obra.
Candia destacó la importancia de no perder esta tradición que une a la comunidad año tras año y agradeció sinceramente el apoyo de las familias, vecinos y autoridades, quienes con su presencia y colaboración hacen posible que este legado cultural y religioso continúe transmitiéndose a nuevas generaciones.
“Es un orgullo ver cómo nuestra historia y nuestra fe se reflejan en cada actuación; esto nos motiva a seguir trabajando para que la Pasión de Cristo siga siendo una experiencia inolvidable para todos”, afirmó.
De esta manera el Vía Crucis Viviente de Zanja Jhu no solo reafirma la religiosidad popular, sino que también fortalece los lazos comunitarios, consolidándose como una tradición que mantiene viva la esencia de la Semana Santa en Cordillera y que convierte a Atyrá en un punto de encuentro para la fe y la reflexión colectiva.
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