En el marco del Viernes Santo, cerca de 50 ciclistas realizaron el tradicional recorrido de las siete iglesias en la ciudad de Villarrica, siguiendo el tramo del denominado “Circuito de Fe”.
La iniciativa reunió a niños, jóvenes y adultos, quienes participaron en familia de esta propuesta que une la devoción religiosa con la actividad física. Durante la jornada, los ciclistas visitaron templos emblemáticos de la ciudad, completando un circuito urbano cargado de significado espiritual.
Entre las iglesias incluidas en el itinerario estuvieron la Iglesia Virgen de Fátima y la parroquia Sagrado Corazón de Jesús. También formaron parte del recorrido la Iglesia Santa Librada y la Iglesia Santa Lucía.
Asimismo, los participantes llegaron hasta la Iglesia San Miguel y la parroquia Nuestra Señora de la Asunción. El circuito concluyó en la Catedral de Villarrica, uno de los principales centros religiosos de la capital departamental.
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Rosa Vacheta destacó que la actividad trasciende lo deportivo, al señalar que la bicicleta es un medio que une a las personas y fortalece vínculos entre organizaciones.
“Lo lindo del andar en bicicleta es que es un medio de transporte que une a las personas, es una pasión, y en este caso, va uniendo a organizaciones, que vamos construyendo un camino común”, expresó.
Por su parte, Luis Cristaldo mencionó que este paseo se realiza cada año durante el Viernes Santo, con la participación de ciclistas provenientes de distintos puntos del país. Indicó que grupos como Team Gua’i - CGC y el Grupo de la Ciclovía Gua’i impulsan esta iniciativa, que ya se ha convertido en una tradición local.
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Los organizadores resaltaron que Villarrica presenta un terreno con pendientes pronunciadas, lo que convierte el recorrido en un desafío físico para los participantes. En ese sentido, explicaron que el circuito abarca aproximadamente 11 kilómetros de pedaleo, atravesando distintos barrios de la ciudad.
Señalaron que la experiencia combina tres dimensiones: la religiosa, por el significado de la fecha; la deportiva, por el esfuerzo físico; y la cultural, por el aprendizaje sobre la historia de cada parroquia.
En cada parada, los ciclistas pudieron conocer más sobre los orígenes de las iglesias, los santos que les dan nombre y su importancia en la comunidad.