La ciudad de Asunción, administrada por el intendente, Luis Bello (ANR-cartista), vive una de sus peores crisis viales. La actual administración, heredera del “modelo” de gestión del exintendente Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista), mantiene las principales calles y avenidas de la ciudad en ruinas.
Ese es el caso, por ejemplo, de la avenida Fernando de la Mora, que en sus casi 6 kilómetros de extensión, desde el ingreso a la capital del país, por Cuatro Mojones, hasta su cruce con la avenida Rodríguez de Francia, en la zona del Mercado 4, presenta serios problemas de infraestructura.
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Una de las zonas más críticas es, hoy, el cruce con Amancio González, en el corazón del barrio Vista Alegre, convertido en un monumento vivo al abandono estatal. La zona parece haber sido víctima de un bombardeo sistemático.
Esta intersección crítica se ha transformado en un símbolo de la desidia que asfixia a los contribuyentes, quienes circulan a diario por allí, sufriendo penurias. El paisaje de destrucción refleja el desinterés por mantener las vías básicas de una capital que clama por una intervención asfáltica seria y urgente.
Asunción Bello: apocalipsis vial
La escena en el cruce es apocalíptica: una cadena ininterrumpida de baches de gran extensión cubre casi todo el ancho de la calzada en este sector específico del barrio. El deterioro del pavimento no es un problema aislado, sino una herida abierta que se expande con cada lluvia sin recibir ninguna solución técnica definitiva.
Los conductores se enfrentan a un terreno “minado” donde la seguridad vial es una utopía. Este hundimiento progresivo de la infraestructura urbana evidencia el rotundo fracaso de las políticas de mantenimiento vial que prometieron una ciudad moderna y segura.
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Ante la denuncia de los usuarios, ABC visitó la zona y constató la magnitud real del desastre urbano. Ómnibus de transporte público y vehículos livianos deben sortear cráteres llenos de agua servida que ocultan trampas mortales para los neumáticos y los ejes.
La maniobrabilidad se vuelve imposible cuando los conductores se ven obligados a sumergir sus unidades en pozos profundos de gran tamaño y extrema peligrosidad. La violencia de los raudales despojó a la arteria de su capa protectora, dejando al descubierto un suelo erosionado que destruye diariamente los automóviles.
Fernando de la Mora: arteria fundamental
La relevancia estratégica de la avenida Fernando de la Mora es innegable, ya que funciona operativamente como la extensión natural de la vital Ruta PY 01. Esta arteria es el canal fundamental para miles de ciudadanos que buscan acceder al microcentro capitalino desde diversos puntos de la periferia sur y alrededores.
Su estado actual no solo dificulta el tránsito local, sino que compromete la logística y el dinamismo de la principal zona comercial de todo el país. Permitir que una vía de tal importancia estratégica se convierta en una serie de cráteres es un ataque directo a la economía del área metropolitana.
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Esta vía actúa como el cordón umbilical que conecta directamente a Asunción con ciudades vecinas como Lambaré, Fernando de la Mora, Villa Elisa y Ñemby. También es el nexo indispensable para los habitantes de San Antonio e Ypané, quienes deben padecer este desastre vial para cumplir con sus labores.
Ignorar el mantenimiento de esta arteria es aislar a gran parte del área metropolitana, afectando gravemente la movilidad de toda la región urbana del departamento Central. El flujo vehicular constante de estas localidades se ve frenado por una infraestructura que ha colapsado ante la falta de inversión y gestión.
Crisis, pese a millonarios aportes
La crítica realidad resulta todavía más indignante sabiendo que, bajo la administración de Luis Bello y su antecesor, Óscar “Nenecho” Rodríguez, ambos colorados cartistas, la comuna dispuso de US$ 18 millones para bacheo en 2025. Los contribuyentes aportaron sumas récord para la conservación de pavimento, esperando ver mejoras que nunca llegaron.
A esto se suma el monumental desvío de fondos durante la gestión de Rodríguez. Recursos captados para obras de infraestructura pluvial, mediante la emisión de bonos, fueron a gastos corrientes, en su mayoría salarios.
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Carlos Pereira, interventor de su gestión, documentó que, mediante “terribles prácticas ilegales”, como la utilización de una “cuenta única”, Nenecho desvió G. 512.000 millones de los bonos G8 (2022). De los 8 proyectos que prometió con esa emisión, sólo empezó 4 y no terminó ninguno. Con todo, Nenecho se está candidatando nuevamente a concejal de Asunción.
Mientras la infraestructura vial de la ciudad agoniza, al igual que sus finanzas, Bello recurre a fondos de Itaipú y al “reciclaje” de proyectos de su antecesor para intentar mostrar gestión, con el proyecto de mejoramiento de 400 cuadras. En algunos puntos de la ciudad, aplica soluciones “parche” sobre agua servida, que solo duran hasta la próxima lluvia.
El desastre llega al microcentro: baches en Iturbe y Jejui
El foco del desastre se expande hacia el Centro Histórico, donde calles vitales como Jejuí presentan condiciones deplorables que amenazan la seguridad ciudadana. En la esquina con 15 de Agosto, además de los baches, un peligroso desagüe abierto sin tapa expone varillas de hierro oxidadas.
Esta “trampa mortal” es el resultado de una desidia sistemática que ha convertido las esquinas céntricas en zonas de altísimo riesgo para los motociclistas. La acumulación de agua de lluvia en estos puntos oculta la profundidad de los baches, dificultando la visibilidad y aumentando los accidentes viales.
La calle Iturbe casi Manuel Domínguez, por su parte, exhibe hoy un cráter de magnitudes alarmantes donde la capa asfáltica se ha quebrado por completo en la calzada. Este hundimiento, representa el colapso total del sistema vial asunceno en la actualidad.