La población de Villarrica celebra hoy, 14 de mayo, los 456 años de fundación de la ciudad, reafirmando su papel como epicentro cultural, educativo e histórico del Paraguay. La jornada está marcada por actos patrióticos, homenajes y el tradicional desfile cívico, estudiantil, policial y militar que cada año congrega a miles de personas en el microcentro villarriqueño.
Desde tempranas horas, instituciones educativas, fuerzas públicas y organizaciones civiles participarán del desfile central, sobre la principal calle de la ciudad para rendir homenaje a la historia de Villarrica y del Paraguay.
Villarrica fue fundada el 14 de mayo de 1570 por el español Ruy Díaz de Melgarejo en la antigua región del Guayrá, cerca de territorios que actualmente forman parte del Brasil.
Desde sus orígenes, la ciudad fue concebida como un importante bastión colonial español en la región oriental del Río de la Plata, con funciones comerciales, evangelizadoras y estratégicas para la expansión de la Corona española.
La historia de Villarrica, sin embargo, estuvo marcada por constantes desplazamientos debido a los ataques de bandeirantes portugueses y los conflictos que afectaban a la región. La ciudad debió mudarse siete veces antes de establecerse definitivamente en el lugar que ocupa actualmente.
Cada traslado significó un acto de resistencia colectiva y de preservación de la identidad guaireña. A pesar de las adversidades, los habitantes lograron mantener vivo el nombre de la ciudad a lo largo de los siglos. Finalmente, este fenómeno histórico le otorgó el mote de “ciudad andariega”.
El último asentamiento ocurrió en 1682, cuando Villarrica se instaló definitivamente en el valle del Ybytyruzú, una región protegida por cerros y caracterizada por sus tierras fértiles.
Con el paso del tiempo, la ciudad se consolidó como uno de los principales centros intelectuales y culturales del Paraguay. Escuelas, bibliotecas, centros religiosos y espacios artísticos fueron moldeando la identidad de una comunidad profundamente ligada al conocimiento y la producción cultural.
Entre sus hijos más ilustres se encuentran Natalicio Talavera, considerado precursor de la poesía moderna paraguaya, y Manuel Ortiz Guerrero, uno de los máximos exponentes de la literatura nacional y principal letrista de las guaranias creadas junto a José Asunción Flores.
También forman parte del legado cultural villarriqueño el escritor Helio Vera y María Felicia de Jesús Sacramentado, “Chiquitunga”, la primera beata paraguaya.
En el siglo XX, la ciudad fortaleció aún más su perfil educativo con la instalación de la primera sede de la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción fuera de la capital del país, en 1961. Posteriormente, en 2007, fue creada la Universidad Nacional de Villarrica del Espíritu Santo (Unves), consolidando a la ciudad como un polo académico regional de referencia.
El patrimonio arquitectónico y natural de la ciudad constituye otro de sus principales atractivos. La catedral, la iglesia Ybaroty, el Museo Maestro Fermín López y el Palacete Municipal forman parte de un valioso legado histórico y cultural.
Asimismo, espacios como el Parque Manuel Ortiz Guerrero y la laguna Ykua Pytã representan sitios emblemáticos de recreación y encuentro.
La cercanía con el Cerro Tres Kandú, el punto más alto del país, posiciona además a Villarrica como uno de los destinos emergentes para el ecoturismo y el turismo interno.
En el marco del 456° aniversario, también se recuerda la gran cantidad de artistas que surgieron y aún surgen en tierras guaireñas.
Según se indica, la Escuela Municipal de Arte cuenta con alrededor de 800 estudiantes distribuidos en áreas como danza, música, teatro, artes visuales y literatura, además de actividades deportivas.
Por otra parte, se resalta el fuerte legado revolucionario de la ciudad y su papel histórico en el surgimiento de movimientos políticos vinculados al pensamiento liberal y democrático.
Villarrica continúa proyectándose como una ciudad donde convergen historia, cultura, educación y un espíritu de permanente transformación.