Wilma Morel, oriunda de Valenzuela, relató que la situación se vuelve más dura durante la madrugada, cuando decenas de personas deben llegar con horas de anticipación para tratar de conseguir un turno para atención en diversas áreas.
“Hoy llegamos a las dos de la madrugada para poder agendar un turno. Hay gente enferma, adultos mayores, y aun así nos hacen esperar afuera con este frío. Es inhumano”, lamentó la usuaria.
En la misma línea, Mercedes Martínez, de Itacurubí de la Cordillera, dijo que el estado del área de internación es alarmante. Señaló que la presencia de humedad y moho en las paredes, además de un ambiente que genera malestar entre pacientes y familiares.
“Las salas están llenas de humedad, con moho. Uno entra a internarse y en vez de mejorar, se siente peor. Es muy triste lo que estamos viviendo”, afirmó.
Por otro lado, María de Portillo, de Caacupé, denunció la falta de medicamentos esenciales para enfermedades crónicas como presión arterial y diabetes, situación que obliga a los pacientes a buscar alternativas por sus propios medios.
“No hay amlodipina ni enalapril, mucho menos remedios para la diabetes. Venimos y no hay nada. Es una pena cómo está nuestro hospital y nadie hace nada”, lamentó.
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Respuesta regional
Ante estas denuncias, el director de la Tercera Región Sanitaria, doctor Luis Gómez, reconoció la falta momentánea de medicamentos, aunque aseguró que ya fueron solicitados los insumos y que se aguarda su reposición por los canales correspondientes.
En cuanto al proyecto de refacción integral del hospital, explicó que en febrero de este año técnicos de Itaipú realizaron un relevamiento en el marco del plan de mejoras que sería financiado por la binacional. Añadió que actualmente se encuentran en etapa de ajustes del diseño original.
Sin embargo, hasta ahora no existen fechas concretas de inicio de obras ni intervenciones de fondo visibles en el establecimiento.
Mientras tanto, el Hospital Regional de Caacupé continúa funcionando en condiciones precarias. Las paredes presentan humedad, grietas visibles y falta de pintura; los sanitarios carecen de picaportes; varios sillones de espera están rotos y distintos sectores muestran un evidente abandono del mantenimiento básico.
El sector de desagüe desprende un olor nauseabundo que los pacientes denuncian desde hace tiempo, agravando aún más la permanencia en el lugar.
En el área de internación, el panorama es aún más delicado: habitaciones deterioradas, paredes dañadas y condiciones que, según los propios usuarios, no garantizan una estadía digna ni segura.
Promesa incumplida
La situación se arrastra pese a los compromisos asumidos por el Gobierno Nacional. El 9 de enero de 2025, tras el incendio registrado en una sala de internación a raíz de un cortocircuito, el presidente de la República, Santiago Peña, y la ministra de Salud, María Teresa Barán, visitaron el hospital y anunciaron una “reforma integral” del establecimiento.
Aquella promesa quedó en el discurso. A más de un año del anuncio, las mejoras estructurales jamás se concretaron y las intervenciones realizadas se limitaron a reparaciones puntuales posteriores al siniestro, sin resolver los problemas de fondo que afectan al hospital.
Hoy, el Hospital Regional de Caacupé sigue siendo reflejo del deterioro del sistema público de salud en la región, donde los pacientes aseguran que la atención médica convive con el abandono, la precariedad y la falta de respuestas concretas por parte de las autoridades.
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