Paredes ajadas, sanitarios sin picaportes, humedad en varios sectores, sillones rotos y fisuras visibles forman parte del deteriorado escenario que diariamente enfrentan pacientes y funcionarios.
A esto se suma el nauseabundo olor que expide el sector de desagüe, convirtiendo la permanencia en el lugar en una experiencia indignante para quienes acuden en busca de atención médica.
En el área de internación el panorama resulta aún más preocupante. Las paredes permanecen sin pintura, con grietas y señales evidentes de falta de mantenimiento desde hace años. Mientras tanto, pacientes deben permanecer en salas deterioradas, en condiciones que distan completamente de un servicio de salud digno y seguro.

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El 9 de enero de 2025, tras el incendio registrado en una sala de internación a causa de un cortocircuito, el presidente de la República, Santiago Peña, y la ministra de Salud, María Teresa Barán, visitaron el hospital y anunciaron una “mejora integral” del nosocomio. Sin embargo, a más de un año de aquel compromiso nada se concretó.
La intervención estatal se limitó a reparaciones mínimas posteriores al siniestro, sin atacar los graves problemas estructurales que quedaron expuestos públicamente tras el incendio.
Falta de respuesta
La situación evidencia la falta de respuesta de las autoridades nacionales ante uno de los centros asistenciales más importantes del departamento de Cordillera.
Mientras los discursos oficiales hablan de fortalecimiento de la salud pública, pacientes continúan soportando infraestructura decadente, carencia de mantenimiento y condiciones que reflejan el abandono histórico del sistema sanitario.

El deterioro del Hospital Regional de Caacupé ya no puede justificarse como una situación temporal.
Las promesas quedaron solo en anuncios, mientras la realidad cotidiana muestra un hospital que sigue funcionando en medio de precariedades, con pacientes obligados a recibir atención en un ambiente que expone la desidia estatal.
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Sin recursos
El director de la Tercera Región Sanitaria de Cordillera, doctor Luis Gómez, explicó que el funcionamiento del hospital depende de fondos administrados por el Consejo Local de Salud, recursos que actualmente resultan insuficientes para cubrir todas las necesidades.
“El hospital recibe G. 45 millones por trimestre. Con eso se hacen reparaciones, mantenimiento de equipos, ambulancias y compras básicas, pero muchas veces lo que sucede es que no alcanza”, expresó.
Detalló que existen tres desembolsos pendientes: dos que corresponden al año pasado y uno del mes de marzo de 2026, situación que limita aún más la posibilidad de ejecutar trabajos de reparación y mantenimiento en la infraestructura.

Además del visible deterioro de sus instalaciones, el Hospital Regional de Caacupé atraviesa una preocupante situación por la falta de medicamentos esenciales, como la amlodipina, que desde hace aproximadamente un mes no se encuentra disponible. Pacientes con enfermedades crónicas, especialmente hipertensos, señalan que deben recurrir a otras unidades de salud o costear el fármaco por cuenta propia, en medio de reiterados reclamos por la reposición que hasta el momento no se concreta.

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