El Hospital Psiquiátrico, una institución dependiente del Ministerio de Salud Pública (MSPBS) y clave para la salud mental en Paraguay, enfrenta una crisis silenciosa en uno de sus servicios más críticos: la lavandería.
Denuncias de funcionarios, quienes exigen el anonimato por temor a represalias laborales, revelaron a ABC un escenario de desidia que se extiende por más de una década.
Hospital Psiquiátrico está en ruinas, dicen funcionarios
Las imágenes proveídas a este medio son elocuentes. Se observa un espacio marcado por la oscuridad y un entorno donde los escombros de obras abandonadas conviven con el área de trabajo.
Según el testimonio de los trabajadores, tres lavadoras industriales, fundamentales para el volumen de trabajo del hospital, se encuentran abandonadas pese a ser funcionales o reparables.
En su lugar, el personal debe esforzarse al límite lavando prendas para más de 200 pacientes y unas 300 frazadas, utilizando apenas tres lavarropas de capacidad doméstica de 7 kilos.
Los funcionarios relatan que, ante la falta de capacidad operativa, se ven obligados a trasladar la ropa a otros hospitales (como el Ineram) para completar el trabajo. Además, denuncian que no reciben el complemento alimenticio (leche) que les corresponde por ley debido a la insalubridad del sector.
Los afectados aseguran que la precariedad de la instalación eléctrica en un área de alta humedad y la acumulación de ropa en pasillos, debido a la falta de espacio y terminación de obras, convierten el lugar en una “bomba de tiempo” para quienes cumplen guardias, especialmente en el turno noche.
Hospital Psiquiátrico: crisis se profundiza
Para los funcionarios, el invierno representa la temporada más crítica. La alta demanda de frazadas para los pacientes hace que la carga de trabajo sea insostenible para el escaso personal asignado. “Es un trabajo sobrehumano”, señalan, destacando que los fines de semana y feriados, la labor recae sobre una sola persona.
La indignación crece ante la falta de respuestas. Los denunciantes sostienen que las autoridades, en particular la administración, tienen pleno conocimiento de la situación, pero las promesas de mejora se pierden en “obras que nunca terminan”.
La voz de los trabajadores
“Estamos cansados de que el servicio esté así. No solo es el equipo, es la dignidad del trabajador y el cuidado de los pacientes”, lamenta uno de los funcionarios.
La preocupación es doble para los trabajadores, debido al miedo de perder el sustento diario —muchos de ellos son padres y madres solteras— y por otro, a causa de la frustración de ver cómo un servicio vital se desmorona bajo una gestión que, denuncian, ha permanecido estática por más de 10 años.
Los trabajadores esperan que esta denuncia sirva para que el Ministerio de Salud realice una intervención urgente, no solo para mejorar la infraestructura, sino para garantizar un entorno seguro y humano, tanto para quienes cuidan a los pacientes como para los usuarios del hospital.
¿Qué dice el director del Hospital Psiquiátrico?
Ante la gravedad de las denuncias, ABC contactó con el doctor Hans Bugentting, director del Hospital Psiquiátrico, para obtener su versión sobre la situación del servicio de lavandería.
El médico admitió las carencias del servicio, pero aseguró que se aplica una “medida de contingencia”. Bugentting negó que exista un abandono total, aunque confirmó que el sistema actual no es el ideal.
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El director explicó que, ante la imposibilidad de utilizar la lavadora industrial de 50 kilos —la cual afirma fue desconectada por seguridad tras un incendio en 2022—, han implementado un convenio con el Ineram. “Día de por medio enviamos ropa al Ineram para lavar el excedente”, detalló, admitiendo que el invierno y el peso de las frazadas han complicado la logística.
Respecto al equipo industrial donado que permanece sin conexión, Bugentting sostuvo que mantenerlo desconectado fue una decisión técnica preventiva para evitar riesgos eléctricos en la zona donde se iniciaron obras. “Preferimos desconectar por seguridad”, dijo.
En relación a la queja de los funcionarios por el uso de los equipos domésticos pese al gran volumen, el médico indicó que tratan de lavadoras de 15 kilos y, sobre las secarropas, aseguró que, aunque presentan fallas frecuentes, se reparan a través de “caja chica”, señalando que “gracias a Dios, nunca se descompusieron las tres al mismo tiempo”.
Psiquiátrico pasa por proceso de reconversión hospitalaria
El doctor Bugentting aprovechó para recordar que el Hospital Psiquiátrico atraviesa una etapa de reconversión bajo la Ley de Salud Mental. Según indicó, el nosocomio ha pasado de albergar una gran cantidad de pacientes de carácter asilar, a funcionar principalmente como un centro de urgencias e internación temporal.
La Ley de Salud Mental Nº 7018 busca eliminar el modelo de “asilo” para pasar a un modelo de atención comunitaria. El médico detalló que cuando asumió la dirección hace dos años, en el hospital permanecían 119 personas y, que esa cifra ha caído a 65 pacientes.