El escenario sanitario nacional se encuentra en alerta tras la confirmación de casos recientes de botulismo, una enfermedad grave causada por una toxina que afecta el sistema nervioso.
Ante el riesgo que representa el consumo de alimentos procesados o conservas en mal estado, el sector supermercadista ha decidido tomar medidas preventivas urgentes para proteger a los consumidores y evitar la expansión de posibles focos de contaminación.
En este contexto, la Cámara Paraguaya de Supermercados (Capasu) ha movilizado sus esfuerzos para filtrar cualquier producto que pueda representar un riesgo.
Gustavo Lezcano, presidente del gremio, explicó que la prioridad es trabajar de manera coordinada con las autoridades sanitarias. “Enviamos una nota a la Dinavisa para pedir información sobre los proveedores que están intervenidos o con problemas, para que nosotros podamos cuidar todos los detalles hasta que tengamos un reporte más detallado”, manifestó el titular de Capasu.
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Desde la Cámara sostienen que los estándares de recepción en las cadenas de supermercados son rigurosos, enfocándose en la trazabilidad, los lotes de vencimiento y los registros de producción. Sin embargo, ante la emergencia actual, buscan un nivel de precisión mayor.
“El temor es que nos vengan productos con esta situación, infectados o contaminados. Si bien cuando recibimos las mercaderías controlamos todo, queremos saber si algún lote específico salió mal o está con problemas, para poder rechazarlo”, enfatizó Lezcano.
La intención fundamental de esta medida es establecer un bloqueo preventivo que impida que cualquier partida de alimentos con deficiencias sanitarias se mezcle con los productos que cumplen estrictamente con todas las normativas de inocuidad.
Precauciones ante productos “caseros”
El foco de mayor atención se centra en los productos de tipo “casero” o artesanal, caracterizados por tener una vida útil corta y requerir condiciones de conservación específicas que, de ser vulneradas, aumentan drásticamente el peligro de desarrollo de toxinas.
Con esta solicitud formal ante la Dirección Nacional de Vigilancia Sanitaria (Dinavisa), los supermercados buscan no solo salvaguardar su reputación, sino garantizar que cada producto que llegue a la mesa de las familias paraguayas sea seguro.