Botulismo y los envases: experto revela cómo manipular productos para evitar toxina

Frascos de encurtidos y escabeches caseros.
Frascos de encurtidos y escabeches caseros.digicomphoto

El presidente de la Cámara de Empresas de Alimentación, Carlos Insfrán, advierte que un producto contaminado con alguna bacteria puede no oler mal ni presentar un mal aspecto. Ante casos de botulismo registrados en el país, insta a los consumidores a prestar atención y desechar de inmediato cualquier lata o envase sospechoso. Explicó además como una persona puede detectar un posible producto contaminado.

El reciente brote de botulismo alimentario detectado encendió las alarmas. Frente al temor, Carlos Insfrán, presidente de la Cámara de Empresas Paraguayas de Alimentación (Cepali), dio detalles sobre qué pautas estrictas deben las industrias como los consumidores para garantizar la inocuidad y proteger la salud.

Insfrán remarcó que el botulismo es provocado por una bacteria sumamente resistente, pero que se desactiva mediante un tratamiento térmico adecuado a altas temperaturas. Sin embargo, advirtió que el peligro latente aparece cuando los procesos de esterilización fallan, lo que permite que las esporas de la bacteria sobrevivan, se activen con el calor de nuestro clima y liberen la toxina mortal dentro del envase.

Cómo detectar un producto sospechoso

Para el consumidor, la regla de oro es la inspección visual antes de abrir cualquier alimento. El experto señaló que la señal de alerta es la alteración de la forma del recipiente.

“Al igual que ocurre con el yogurt, si vemos que la tapa de aluminio, una lata o un envase de tetrabrik está un poco inflado o hinchado, es la prueba de que algo no está bien porque no se conservó a la temperatura óptima o el proceso falló“, detalló Insfrán.

Igualmente, cualquier envase que presente un golpe, abolladura, defecto o fisura debe ser descartado, ya que el más mínimo poro permite el ingreso de contaminantes.

El titular de Cepali lanzó una advertencia crucial: un alimento con toxina botulínica puede verse bien y no oler mal. Por ende, si el envase está deformado, la recomendación es tajante: “No hay que abrirlo, ni probarlo, ni olerlo; hay que desecharlo de inmediato”.

¿Cómo tirar un producto sospechoso de forma segura?

Insfrán expresó que tirar una lata inflada directamente al basurero implica el riesgo de que el recipiente se rompa en el camión recolector o en los vertederos, liberando la bacteria e infectando otros ambientes.

Lo ideal, si se cuenta con la asesoría o los medios adecuados, es neutralizar el riesgo térmicamente o asegurar un desecho hermético para cortar la cadena de contaminación.

Asimismo, recordó la importancia de leer las etiquetas. “Todos los productos tienen indicaciones claras de consumo y conservación. Hoy es fácil, pero la regla general es que la gran mayoría de los alimentos, una vez abiertos, deben mudarse obligatoriamente a la heladera”, enfatizó.

Buenas prácticas y registros oficiales

Como condición indispensable, “sine qua non”, Insfrán recordó que el consumidor solo debe adquirir productos que cuenten con el Registro de Establecimiento (RE) y el Registro Sanitario de Producto Alimenticio (RSPA) avalados por las autoridades sanitarias como Dinavisa.

Las grandes industrias trabajan bajo normas ISO y manuales de buenas prácticas que disminuyen el margen de error, un estándar que las empresas más pequeñas deben emular mediante inversiones en tecnología.

“Desde la industria estamos profundamente tristes por lo que ocurrió con los pacientes internados; para nosotros es una pésima noticia. Por eso reforzamos las capacitaciones constantes. Hay que cumplir las buenas prácticas de manufactura, trabajar con tapabocas, manos limpias y utensilios desinfectados. El consumidor se merece productos inocuos y de la más alta calidad”, concluyó.